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Tratamiento para la ansiedad infantil en cenit

Ansiedad infantil

Tanto en adultos como en niños, el sentimiento de ansiedad se presenta como una vivencia universal, que puede tener carácter normal (ser adaptativa, ponernos alerta ante una amenaza) o patológico (si se vive en exceso o se debe a una amenaza que realmente no existe). La ansiedad se constituye, principalmente, por emociones (miedo y amenaza) y se acompaña de cogniciones, intuiciones, reexperimentación de recuerdos negativos, etc. El niño presenta anticipaciones; es decir, adelanta eventos, situaciones o realidades que son fuente de amenaza. Esta expectativa de peligro puede ser tanto real, como imaginaria.

Aunque muchas veces lo atribuimos a un mal carácter por parte del niño, lo cierto es que en muchos problemas de comportamiento de los más pequeños interviene la ansiedad. En los diversos miedos (a dormir solos, a la oscuridad, a separarse de sus padres), en la timidez, mutismo selectivo y tartamudez, en comportamientos agresivos, en las situaciones donde sienten vergüenza, ante los sentimientos de culpa y en los intentos por apartarse y estar solo. La amplia gama de comportamientos infantiles en los que interviene la ansiedad hace ver que esas sensaciones de amenaza no solucionadas pueden desembocar en fobias y patologías de mayor complejidad hacia los distintos elementos que suscitan ansiedad: fobia de separación, fobia escolar, mutismo, comportamientos disruptivos, trastornos del sueño y de la alimentación. En ocasiones, el problema de la vivencia de ansiedad, se intensifica debido a que ellos no saben determinar qué es o qué se debe su estado. Además, nosotros los adultos no solemos tener el suficiente tacto para calmar ese estado. Reacciones negativas (tales como reprimendas, gritos, ignorarles o culpabilizarles), incrementan el estado de activación fisiológica, agravando los síntomas y extendiéndolos a otras situaciones.

Aunque cada caso es particular, existe una cierta generalidad en cuanto a qué es lo que suscita miedo y amenaza en los niños según los rangos de edad, y cómo estos le hacen frente. Por debajo de los 5 años, los miedos más frecuentes son a los extraños, a la separación, a los animales y a los ruidos fuertes e imprevistos. En esta edad, suelen recurrir a recursos directos para hacerle frente, como huir, escapar, taparse los oídos y cerrar los ojos, y a la negación de emociones negativas.

Entre los 5 y 9 años, los monstruos y demás seres imaginarios, la oscuridad y la posibilidad de daño físico, son los motivos más comúnmente causantes de ansiedad. Aquí, los niños elaboran estrategias más complejas de enfrentamiento, basadas en un mayor razonamiento y explicación de por qué sienten miedo.

A partir de los 9 años, hasta los 12, los miedos están más relacionados con el ámbito escolar, la apariencia física y se conceptualiza el miedo a la muerte. Suelen recurrir a estrategias más interiorizadas (la distracción, por ejemplo), o redefinir el problema para que parezca tan malo.

El no desarrollo de estrategias de afrontamiento de la ansiedad, puede desembocar en una adolescencia con problemas del estado de ánimo y tendencias a la violencia o la agresión como forma de canalizar el miedo.

A. Amores

Colaborador de CENIT Psicología

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