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Artículos, noticias, y curiosidades sobre psicología y desarrollo personal

Adicciones sin sustancia

El diagnóstico de adicción o dependencia se amplía con las denominadas adicciones sin sustancia o adicciones comportamentales.

El sexo, las compras compulsivas, el juego de apuestas o el uso de las nuevas tecnologías, son comportamientos potencialmente adictivos que pueden llegar a suponer importantes perjuicios para la persona que incurren en ellos, consecuencias en la salud física o psicológica, así como a nivel social, legal, laboral o escolar, familiar y económico.

En términos generales, una adicción se caracteriza por la pérdida de control sobre la realización de un comportamiento o el consumo de una sustancia. En ambos casos, la persona desarrolla una tolerancia, por lo que se ve impelido a aumentar la dosis o el tiempo de ejecución del comportamiento para conseguir los mismos efectos que inicialmente, y una dependencia de los efectos físicos y psicológicos.

En el caso de las adicciones comportamentales, las personas desarrollan dependencia de los efectos psicológicos del comportamiento adictivo (generalmente evasión, relajación o euforia). Esta dependencia y tolerancia, hacen que la conducta ocupe cada vez más y más tiempo de su vida, dejando de atender sus responsabilidades, abandonando sus obligaciones o dejando de lado actividades sanas y gratificantes anteriores.

Cuando este comportamiento adictivo se cronifica, las personas adictas son incapaces de valorar las consecuencias negativas de sus actos, de planear por sí solos el abandono de la patología o controlar el impulso.

Se ha comprobado que en personas adictas a comportamientos se observan alteraciones funcionales cerebrales similares a las personas adictas a sustancias. Así, se ve implicado el sistema de recompensa cerebral al igual que en los otros casos, los mismos sistemas de neurotransmisores y las mismas áreas que se encargan de automatizar los pasos para buscar la sustancia o la situación donde poder realizar el comportamiento. Además, se encuentran consecuencias similares en determinadas regiones, entre ellas un menor funcionamiento del lóbulo prefrontal, el cual debería encargarse de valorar las consecuencias de nuestros actos, sopesar los pros y los contras de las decisiones y controlar los impulsos. Esto podría explicar por qué siguen comportándose de un modo nocivo a pesar de las consecuencias.

A fin de cuentas, una adicción es un hábito instaurado y registrado a nivel cerebral, que resulta disfuncional para la propia persona y para su entorno.

Estas “nuevas adicciones”, pueden aparecer asiladas (un adolescente adicto a las nuevas tecnologías, por ejemplo) o combinadas (adicción al alcohol y a las tragaperras, u otras), y requieren un tratamiento integral e individualizado.

A. Amores

Colaborador CENIT Psicología

Diferenciando la Anorexia y la Bulimia

La anorexia y bulimia nerviosas son los Trastornos de la Conducta Alimenticia (TCA) más conocidos, pero no bien diferenciados entre sí. En ambos casos, se pierde el control sobre la conducta alimenticia, comparten la preocupación por el peso corporal, el deseo de la delgadez y los pensamientos negativos y distorsionados sobre el propio cuerpo.

  • La anorexia se fundamenta en un miedo insoportable al hecho de engordar. Esto lleva a rechazar, incluso, el peso corporal mínimo saludable, a imponerse dietas restrictivas de comida y llevar a cabo conductas que ayuden a bajar de peso (evitar alimentos, provocación del vómito, ejercicio físico intenso o consumo de sustancias laxantes o diuréticas).
  • Por su parte, la bulimia se caracteriza más por una dificultad en el control de los impulsos. En estos casos, las personas incurren en atracones de ingesta y, posteriormente, llevan a cabo conductas de evitación de aumento del peso (vómitos y posteriores períodos sin comer).

Los motivos de una u otra son diferentes. Leer más

Adictos a la tecnologia

La revolución tecnológica que caracteriza el siglo que vivimos, hace que las nuevas tecnologías y medios de comunicación estén cada vez más accesibles a los menores de edad. Estas nuevas herramientas no están exentas de posibles perjuicios derivados del uso que de ellas se haga; entre ellos, debe destacarse su potencial adictivo y la posibilidad de desarrollar adicción a su uso, las llamadas tecnoadicciones.

Al igual que ocurre con la televisión o la consola, los nuevos Smartphones, tablets, redes sociales, aplicaciones de mensajería instantánea o juegos de rol on-line, ponen a prueba la capacidad de sus usuarios para controlar el tiempo que le dedican. Leer más

¿Qué es el Trastorno de Ansiedad?

El Trastorno de Ansiedad Generalizada se produce por una preocupación excesiva, basada sobre todo en anticipaciones catastróficas del futuro próximo, que está presente en la vida de la persona de manera continua y recurrente.

Consiste en una profunda sensación de miedo, de vértigo y preocupación que, de manera permanente, lleva a quien lo sufre a estar en tensión, intranquilo y expectante de una mala noticia.

Los síntomas más comunes del TAG son a) una inquietud o sensación de “estar atrapado o con los nervios de punta, b) fatigarse fácilmente, c) tener dificultad para concentrarse o quedarse con la mente en blanco, d) irritabilidad (mostrarse más irascible de la cuenta al menor contratiempo), e) tensión muscular, resultado del agarrotamiento y la contención perpetuas que el paciente siente y f) posiblemente, problemas de sueño (dificultad para dormirse o para continuar durmiendo, o sueño inquieto, pesadillas y terrores nocturnos, levantarse con la sensación de no haber descansado, agitación que lleva a despertarse varias veces durante la noche, etc.). Leer más

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Fortalezas psicológicas: descubre de qué se trata

Las Fortalezas Psicológicas hacen referencia a los talentos, virtudes y actitudes, de que disponen las personas en su forma de ser y que les ayudan a enfrentar los retos y los problemas del día a día y mantener un nivel de bienestar.

Algunas de ellas son:

  • SABIDURÍA Y CONOCIMIENTO: buscar, disfrutar, compartir el conocimiento con otros y preocuparse por aprender algo nuevo. Curiosidad, interés por lo que nos rodea, motivación por conocer y aprender, pensamiento crítico, mentalidad abierta, creatividad, innovación, motivación para mejorar, perspectiva, tener en cuenta diferentes opiniones.
  • CORAJE: conseguir nuestras metas frente a la oposición, interna y/o externa. Valentía, atreverse aunque haya dificultades, persistencia y diligencia, no rendirse, integridad, honestidad, autenticidad, vitalidad y pasión por las cosas

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Una vida interesante

Cuantas menos cosas hacemos, menos ganas tenemos de ponernos a hacerlas

Algunos dicen que lo mejor para no pensar en los problemas es estar ocupado todo el día, de aquí para allá, haciendo cosas, distraído. “Cuanto menos tiempo tengas para pensar, menos vueltas le darás a todo”, dirían ellos.

En investigaciones con animales de laboratorio, se demostró que aquellas ratas que tenían jaulas con más juguetes, con diferentes comederos y que convivían con otros animales, se mostraban más activas, con menos comportamientos de estrés y más sociables, que aquellas otras ratas que vivían aisladas y luego se juntaban con otras. Leer más

Diferenciando la personalidad, el temperamento y el carácter de mi hijo/a

En muchas ocasiones, solemos hablar indistintamente de personalidad, temperamento y carácter como sinónimos entre sí.

La personalidad se define como un constructo que hace referencia a la manera en cómo se organizan, según cada persona, su manera de pensar, de comportarse, sus características psicológicas y que, además, son coherentes lo uno con lo otro. Por este motivo, cuando una persona hace cosas incongruentes con lo que dice, solemos decir que no tiene personalidad.

El temperamento hace referencia a la manera “más natural” que tenemos de reaccionar a lo que nos pasa, a lo que los otros nos dicen, etc. Es lo que hace de unos más pasionales o viscerales que a otros. Está relacionado con el componente emocional que va asociado a nuestra manera de responder (y que en frecuentemente lo explica). Se muestra en los primeros años de vida, por lo que no depende de factores sociales, de aprendizaje ni de crianza. Podríamos verlo como el estilo de conducta que trae el niño (por supuesto, debe ser modulado y educado).

¿Por qué sabemos que no depende de la educación, sino de cómo es el niño? Leer más

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Mi pareja tiene depresión

La depresión no es algo fácil.

Corren falsos mitos, como el de que una persona con depresión siempre está llorando, que se pasa el día durmiendo y en el sofá con el pijama y que es por pensar todo de un modo pesimista. Por eso, cuando mi pareja tiene que hablar de ello, la gente reacciona con pena, con compasión y dando consejos como “Tú no pienses en ello” o “es que eres muy negativa”, sin olvidar éste, el peor de todos: “Anda, no seas boba, no tienes motivos para estar así”. Veo a mi novia luchar duramente cada día por seguir siendo como era antes, porque esto no siga interfiriendo en su vida cotidiana, esforzándose como nunca en su trabajo; todas estas maneras de reaccionar no le ayudan en nada. En parte creo que es lógico, de hecho yo mismo reacciono así a veces: lo primero que nos sale recomendarle a una persona que nos parece triste es “alégrate”. Es ella la primera persona interesada en alegrarse.

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Drogas: no hay hueco para ellas

Es por todos sabido que los problemas como las adicciones a las drogas nunca vienen solos. Por ejemplo, chicos con problemas de conducta en el colegio (como las peleas), suelen sacar calificaciones más bajas, tener amigos que igualmente se comportan de manera agresiva o tener problemas familiares, entre otros.

En la vida de cada uno de nosotros existen factores, unos llamados de riesgo para incurrir en algunas conductas negativas (no poseer habilidades de manejo emocional, un entorno violento, falta de apoyo social, amigos que consumen sustancias, etc.) y otros llamados de protección, que hacen menos probable que aquello suceda (entre otros, formación académica, un estilo educativo democrático, amistades sanas, trabajo estable, aspiraciones y metas). Leer más