Blog

Artículos, noticias, y curiosidades sobre psicología y desarrollo personal

¿Cómo dar apoyo a las mujeres que sufren violencia de género?

La violencia de género contra las mujeres es devastadora para sus vidas, sus familias y la sociedad en su conjunto. La mayoría de las sociedades prohíben esta violencia, pero todavía, con demasiada frecuencia, se encubre o se justifica tácitamente, por ejemplo, más de 1 de cada 3 personas consideran aceptable algún comportamiento de maltrato, no existiendo un rechazo social contundente ante este tipo de comportamientos.

A pesar de las distintas campañas de prevención de la violencia de género, el trabajo que se realiza desde instituciones y distintos organismos, resulta imprescindible dar a conocer ciertas pautas que todos y todas podemos hacer ante una situación que identifiquemos como violencia de género.

En primer lugar, nos debemos asegurar de si la persona es consciente o no de que está sufriendo una relación de violencia de género, ya que la actuación que se recomienda será distinta. Por ello, si la persona NO es consciente de que está inmersa en una relación abusiva se aconseja:

  • Ser una fuente de apoyo social. Esto se puede proporcionar a través de frases como “si necesitas hablar de algo, estamos aquí”, “¿cómo estás?”, etc. Se recomienda realizar preguntas que implican no confrontar nada.
  • Ser incondicional, respetando que no se quiera hablar de ese tema pero haciéndole saber que va a tener un apoyo incondicional; “voy a estar pase lo que pase”.
  • Entrar por las emociones, preguntando, por ejemplo “¿cómo estás en tu relación de pareja?”, “¿te sientes bien cuando sales?”; dado que, si conseguimos que verbalice su malestar, se puede empezar a indagar en aquellas cosas que le gustaría cambiar de estar mal. Asimismo, si afirma que quiere estar bien, reconociendo que la situación es anómala, se puede dar un paso importante para cambiar la situación.

Además, si la persona no identifica su relación como tóxica, donde se da violencia de género, es importante evitar algunas actitudes que puedan alejar a la persona que está sufriendo entrar en la confrontación, la presión, la culpabilización o victimización hacia ella, restarle importancia a lo que está sucediendo o atacar al agresor, ya que esto podría hacerla sentir una inútil en la elección de pareja.

En segundo lugar, si la persona ya es consciente de que su relación de pareja está basada en la violencia, se recomienda:

  • Informarnos de recursos a los que se pueda acceder
  • Darle información sobre recursos y opciones para que sea ella la que decida qué quiere hacer. De esta manera empezará a recuperar el poder y control sobre su vida
  • Echar una mano en todo lo que ella pida.
  • Escucharla, siendo esto quizás lo más importante. Cabe destacar que escuchar implica no hablar.
  • Respetar sus decisiones, aunque con ciertos límites. Entendiendo que esas decisiones no ponen en riesgo su vida.
  • Validar sus sentimientos, pensamientos y comportamientos.

Al igual que sucede en mujeres que no son conscientes de que sufren malos tratos, se debe actuar con cautela, siendo recomendable que se evite, por un lado, juzgar a la mujer en cualquiera de sus formas. Por otro lado, se recomienda evitar dar consejos, puesto que será una actitud muy dañina, ya que, se asume cierto control de la vida de la otra persona, viéndose amenazada la autodeterminación de la mujer. Asimismo, tampoco se recomienda presionar a la mujer para que denuncie, puesto que se trata de un proceso para el cual tiene que estar preparada, requiriendo para ello ayuda de profesionales que la acompañen.

Por último, cabe destacar la importancia de que sea la propia mujer quien se de cuenta de que está viviendo una relación basada en la violencia, no tratando de convencerla, si no favorecer esa toma de conciencia mediante la escucha y la comprensión. Además, se deberá aportar un ambiente de seguridad y protección a la mujer, fortalecer mediante la toma de decisiones y, en la medida que nos sea posible, curar heridas de la experiencia traumática.

Escrito por Cristina Varón. Alumna en prácticas de Cénit Psicología

La Psicología y los sueños

La Psicología y los sueños más comunes

Seguramente hayas tenido curiosidad por saber el significado del último sueño que tuviste. Recuerdos y fantasías. Todo se vuelve real en esos lugares y momentos, donde lo imposible se hace posible. Desde el punto de la Psicología, queremos explicarte qué significan algunos.

Se dice que soñamos durante toda la noche y que cada sueño, dura una media de entre 5 y 20 minutos aproximadamente, aunque olvidamos la mayoría de éstos.

Lauri Loewenberg, experta en Psicología, nos asegura que los detalles de los sueños no son aleatorios, sino que son como nuestro »segundo cerebro», ya que cosas que ignoramos o de las que no prestamos atención durante el día, aparecen en nuestros sueños por la noche.

A continuación, te contamos el significado de algunos sueños más comunes.

Caes al vacío

Este sueño, podría estar sujeto a un sentimiento de decepción. Posiblemente hayas experimentado un mal trago y te sientas defraudado. Según Lauri, si estamos caminando por una playa con un sol expléndido y de repente nos caemos en un agujero negro enorme gigante, quiere decir que algo en lo que depositábamos todas nuestras esperanzas, ha sido destruído.

Te persiguen

Si hay alguien que va detrás tuya cuando estás dormido, significa que hay algo que estás evitando hacer algo de tu día día, como por ejemplo, tareas pendientes en casa o en el trabajo.

Muerte

¿Cuántas veces has soñado que un familiar moría? Pues debes saber que en realidad lo que estás haciendo, es alargarle la vida a esa persona. Según la Psicóloga Lauri, el significado de este sueño, es que estás cerrando un capítulo de tu vida.

Infidelidades

¿Has soñado alguna vez que tu pareja te ponía los cuernos? Eso significa de que algo ocurre en tu relación sentimental que debes corregir. Posiblemente sientas que hay algo en la vida de tu pareja que está invadiendo el tiempo que deberías compartir juntos.

Razones por las que compras cosas que nunca utilizas

Razones por las que compras cosas que nunca utilizas

Si te has planteado las razones por las que compras coas que nunca utilizas, puede que te entre cierto remordimiento porque sientes que cambias de opinión al poco de adquirir cosas nuevas que con el paso del tiempo, has podido ver claramente que no le has dado ningún tipo de uso.

Y aunque se trata de una cuestión importante, debido a que forma parte de tu economía, tenemos una buena noticia: comprar cosas innecesarias es algo completamente normal.

Existen numerosos motivos por los que todos, en alguna etapa de nuestra vida, compramos más de lo que realmente necesitamos. No sólo ropa (éste es el ejemplo más común y evidente), sino otras cosas, cuyos ejemplos podrían ser más comida de la que vas a comer antes de que se caduque o se ponga mala, elementos decorativos que jamás decorarán tu casa, más libros de los que caben en tu estantería o de los que llegarás a leer…

Sensación de felicidad:

Para muchas personas, tener el último modelo de smartphone del mercado, conducir el coche más moderno o vestir a la última, es sinónimo de felicidad. Sin embargo, el ritmo de cambios que impone el mercado actual sólo les convierte en esclavos de las nuevas tendencias.

Marketing:

Aunque el ser humano intente hacerse inmune a los mensaje publicitarios, éstos siempre son capaces de acaparar la mente de sus clientes. Tras recibir numerosos mensajes publicitarios diariamente y escucharlos una y otra vez, consiguen atrapar de forma inconsciente nuevos clientes.

Afán de impresionar:

De acuerdo con la teoría de Maslow, cuando en una sociedad todas las necesidades básicas están satisfechas, la publicidad tiene como objetivo hacer creer que el resto de necesidades también son más que importantes. De esas necesidades secundarias salen que muchas personas decidan comprar la casa más grande, el coche más potente o el último móvil sólo para demostrar a los demás importancia, riqueza o éxito.

Envidia:

Nuestro cerebro realiza miles de comparaciones durante del día. Muchas de ellas son inconscientes. El problema ocurre cuando comparamos cosas materiales y se siente envidia de otras personas que se han podido permitir ciertos lujos. El afán por aparentar lleva a muchas personas que nunca se sienten satisfechas con lo que tienen, a vivir por encima de sus posibilidades.

Celos: ¿cómo hacer que el pasado de mi pareja no me afecte?

¿Cómo hacer que el pasado de tu pareja no te afecte?

Los celos son sentimientos que experimenta una persona cuando sospecha que la persona amada siente amor o cariño por otra, o cuando siente que otra persona prefiere a una tercera en lugar de a ella. Éstos pueden empeorar la calidad de una relación con tu pareja, pero… ¿qué hacer si los celos son por las relaciones pasadas de tu novio/a?

Empiezas una relación en la que todo es de color de rosa: os comunicáis bien, disfrutáis de vuestro tiempo juntos, compartís viajes… Pero un día llega la conversación en la que todo se turbe: Habláis del pasado, de vuestras relaciones anteriores, de sentimientos pasados y descubres una parte de tu pareja que hasta ahora desconocías.

Aunque sabías perfectamente que previamente había tenido pareja antes de estar contigo, conoces ciertos matices que te desestabilizan y crean en ti una serie de dudas que antes de esa conversación no te habías planteado. Aquí es donde entran en juego los celos que mencionábamos anteriormente.

CONSECUENCIAS:

¿Qué consecuencias comporta hablar sobre relaciones anteriores?

  1. Decepción por tu novio/a: Descubres cosas que no te gustan de tu pareja por curiosidades y preguntas de lo que ha vivido durante su pasado.
  2. Inseguridad hacia uno mismo: Cuando sabes que tu pareja actual ha tenido pareja con anterioridad, ansias por ver fotos, cómo era la convivencia, cómo eran las relaciones sexuales…
  3. Miedos de futuro: Probablemente antes de esa conversación no te considerabas una persona celosa, pero ahora es inevitable tener miedo a que tu pareja retome la relación con su ex, vuelva a sentir algo o incluso, que nunca haya dejado de hacerlo y siga estando enamorado/a de la otra persona.

¿CÓMO PUEDO ACTUAR?

¿Qué puedo hacer para dejar a un lado los celos?

  1. Haz frente a la realidad: Aunque te resulte impactante lo que te ha contado tu pareja, al fin y al cabo forma parte de su pasado y no de la situación que estáis viviendo actualmente.
  2. Deja de preguntar: Cuantos más detalles y dudas resueltas, más difícil te resultará dejar de pensar en ello.
  3. Analiza por qué te afecta tanto: Sólo piensa que el pasado de tu pareja no lo puedes controlar porque tú no estabas allí.
  4. Vive el momento actual: Si tu pareja ha decidido estar contigo y no con su ex, es en lo único que tienes que pensar. El pasado queda atrás y ahora su realidad eres tú. Por lo que disfruta de tu relación, cárgala de momentos inolvidables y vive experiencias únicas e irrepetibles.
Fobias - Cenit Psicología Rivas

Las fobias más raras jamás escuchadas.

Las fobias son temores irracionales a algo o a alguien. Conocemos las más habituales, como por ejemplo, aerofobia (miedo a volar), claustrofobia (miedo a los espacios cerrados), aracnofobia (miedo a las arañas) o hematofobia (miedo a la sangre), entre otras muchas…

Una fobia es un temor que paraliza a la persona que la sufre. Pueden acarrear otros problemas serios, como puede ser la ansiedad o la depresión, debido a que la persona que padece la fobia, no puede hacer frente a dicho miedo, lo que le desemboca en problemas emocionales.

Existen también otras fobias más desconocidas, que te contamos a continuación:

  • Fagofobia: Es el miedo por atragantarse o asfixiarse con comida o bebida.
  • Araquibutifobia: Se trata del miedo hacia los cacahuetes. No sólo hace referencia al consumo, sino también a las cáscaras y sus derivados, como puede ser la mantequila de cacahuete. El miedo se centra en el temor a que nos produzca una reacción alérgica o a que la mantequilla, se nos quede pegada por ejemplo, en el paladar.
  • Macrofobia: Es el miedo producido por las esperas. Ya sean las colas en el cine, en el banco, en el supermercado…
  • Genufobia: Miedo a las rodillas. Tanto verlas, como tocarlas. Las personas que padecen esta fobia evitan incluso, hablar de ellas.
  • Cacofobia: Miedo provocado por las cosas feas.
  • Caliginefobia: Es el miedo a la belleza, sobre todo, a la femenina.
  • Optonofobia: Es el miedo que sufren las personas cuando cierran los ojos y temen abrirlos nuevamente.
  • Cromentofobia: Aunque resulte extraño, hay personas que tienen miedo al dinero. Seguramente por los riesgos que conlleva tener elevadas cantidades.
  • Catoptrofobia: Es el miedo a mirarse en el espejo. Las personas que sufren esta fobia, evitan pasar por cualquier superficie que pueda reflejar su imagen.
  • Ostraconofobia: Es el miedo a comer marisco.
  • Lacanofobia: Es el miedo a comer verduras.
  • Consecontaleofobia: Es el miedo a comer o tocar palillos chinos.
  • Escriptofobia: Es el miedo a escribir delante de otra persona, aunque únicamente se trate de plasmar una simple firma.
  • Catisofobia: Es el miedo a sentarse o permanecer sentado. Esta fobia puede llegar a acarrear problemas físicos.
  • Eufobia: Miedo a recibir malas noticias.
Dejar de fumar no es tan difícil - Cénit Psicología Rivas

Dejar de fumar no es tan difícil

Dejar de fumar, no es tarea sencilla. En este artículo, hablamos de los aspectos pueden ayudarte a dejarlo.

Hoy en día, es un clásico ver a la gente fumar, e incluso, hay gente a quien le resulta atractivo el gesto, por eso hemos aprendido a convivir con esta droga, que genera tanta adicción. Ésta se demuestra por la necesidad de fumar y el autoengaño (»no lo dejo porque me gusta.»)

Para dejar de fumar, lo primero que debemos hacer es tener conciencia de que hay un problema y la sociedad este punto lo complica, dado que aproximadamente un 27% de la población residente en España, se declara fumadora.

Uno de los factores que hay que tener en cuenta es la edad de inicio de consumo. Normalmente, es habitual empezar a fumar en la adolescencia (etapa rebelde, instituto, presión social…) y eso a la larga, hace más difícil dejar de fumar.

Hay que tener en cuenta, que casi nunca se consigue dejar de fumar la primera vez que decidimos dejarlo. Hay muchas veces en las que son necesarios varios intentos, donde tendremos éxito y fracaso.

¿Qué puedo hacer para dejar de fumar?

  • Busca el momento oportuno: Tienes que estar convencido de que quieres dejarlo. Si dudas, acabarás fumando de nuevo. Las ganas de querer dejar el tabaco a un lado, tienen que ser superiores a las de fumar. Por eso, se aconseja hacerlo en un »buen momento» y no cuando estás travesando un mal momento o estás desanimado.
  • ¡Hazlo a tu manera!: Hay personas que consiguen dejar de fumar de golpe y otros en cambio, se ven en la obligación de hacerlo poco a poco. Un buen aliado para conseguirlo son las actividades que te mantienen distraído y concentrado. Lo ideal es ir eliminando los cigarros más fáciles de eliminar y dejar los imprescindibles. Cuando ya no estés en un momento de ansiedad por el cambio, será el momento de ir eliminando todos esos cigarrillos imprescindibles.
  • No sustituyas una adicción por otra: Muchas personas que dejan de fumar, se vuelven adictos a otras. Este hecho, provoca malestar consigo mismo, ya que se suele subir de peso y por eso mismo, mucha gente prefiere volver a fumar para no seguir cogiendo algunos kilitos de más.
  • Pide ayuda: Si crees que solo no puedes dejarlo, debes saber que existen numerosas terapias que pueden resultar eficaces para que estés concienciado del cambio, además de la necesidad de encontrar el momento oportuno para ello.

 

Mediciación o proceso judicial - CENIT PSICOLOGÍA

¿Mediación o Proceso Judicial?

¿Qué es la mediación?

La Mediación es un procedimiento de resolución de conflictos en el que dos o más partes se encuentran inmersas en el problema y trabajan con un profesional imparcial que facilita la comunicación y ayuda a que éstos generen sus propias soluciones para llegar a un entendimiento.

Se diferencia del proceso Judicial en el que no existe un tercero que tome la decisión por las partes, éstos son los protagonistas del proceso y el objetivo es encontrar una solución válida para ambos. Esto encaja con el lema de la mediación, ganar-ganar (“win-win) que expresa la finalidad de que las personas implicadas lleguen a un acuerdo satisfactorio para todas ellas.

¿Cuáles son sus ventajas?

Como ventajas del procedimiento podemos mencionar las siguientes:
–  Mejora la comunicación entre los miembros.
–  Reduce los conflictos entre las partes.
– Da lugar a acuerdos consensuados.
– Asegura la continuidad de las relaciones porque se refuerza la confianza entre las partes y en ellas mismas.
– Reduce costos económicos y sociales.
– Reduce el tiempo necesario para la resolución de conflictos.

La mediación supone un cambio en la modalidad de resolución de conflictos, que alienta la comunicación directa de los involucrados, desarrolla las habilidades de las personas para buscar sus propias respuestas y promueve la autonomía de la voluntad y la autogestión. Este procedimiento es idóneo cuando se trata de relaciones que van a perdurar en el tiempo ya que se lleva a cabo una exploración y comprensión de la evolución del conflicto.

En el Proceso Judicial, los abogados tienen una estrategia puramente legal, que no tiene en cuenta a las partes implicadas en el conflicto. Por este motivo, las soluciones que se plantean a través de este proceso, en muchas ocasiones, no responden a los intereses y necesidades de las partes, lo que produce que éstas se sientan insatisfechas.

Este proceso tiene un elevado coste. Es importante tener en cuenta que se pagarán los gastos del procedimiento, los honorarios de los profesionales que se requieran (abogado, procurador, etc), lo que encarece los costes. En mediación, sólo se abonan los honorarios del mediador, que se establecerán en función del número de sesiones que se necesiten, por lo tanto, supone una ganancia a nivel económico.

La duración de ambos procedimientos es también diferente. Por un lado, el proceso judicial emplea mucho más tiempo ya en él intervienen más personas. La duración puede extenderse de meses a años. Sin embargo, la mediación evoluciona en función de la colaboración de las partes y no se demora demasiado en el tiempo al establecerse el proceso en determinadas sesiones consensuadas entre las partes y el mediador.Por último, el coste emocional es menor en la mediación ya que facilita la comunicación entre las personas y el entendimiento del conflicto. Por estos motivos, es recomendable iniciar un procedimiento de estas características en lugar de judicializar los conflictos ya que, a largo plazo, los beneficios y la satisfacción van a ser mayores.

 

Sandra Salas. Psicóloga General Sanitaria y Especialista en Mediación Civil y Mercantil.

dysania - Cenit Psicología

Dysania: el por qué nos cuesta levantarnos

La dysania es un estado de conciencia alterado en el cual cuesta salir de la cama cuando suena el despertador y hay que levantarse. Por ejemplo, cuando tienes que levantarte para ir al trabajo y vas posponiendo tu alarma de forma sucesiva, es un ejemplo de dynasia, ya que el cuerpo te pide que sigas durmiendo porque no quiere entrar en movimiento.

Tras una noche de plácido sueño (sobre todo en los meses de invierno), empiezas a escuchar un sonido repetitivo que viene del reloj de tu mesilla de noche o de tu teléfono móvil. Sí, efectivamente se trata de tu despertador. Ha llegado la hora de levantarse, pero no tienes ni pizca de gana de salir de entre las sábanas.

Este fenómeno puede estar vinculado con diferentes trastornos del sueño. Puede ser debido al insomnio o a las alteraciones en el ciclo de sueño vigilia, aunque en un mayor número de casos, ocurre a personas que trabajan en turnos rotativos o que tienen preocupaciones que alteran y dificultan sus momentos de descanso.

La dynasia no es una enfermedad, sino un síntoma de que algo en nuestro organismo no funciona bien del todo, ya sea un tema emocional o físico. Por eso, esa sensación constante de cansancio o fatiga, como si no se hubiese dormido o descansado lo suficiente, puede desembocar en dynasia, un desorden que va acompañado de mal humor ante la imposibilidad de salir de la cama.

¿Cuáles son sus síntomas?

En primer lugar, cabe destacar que la dynasia es una falta de motivación por levantarse que se da esporádicamente. Para que se de un caso claro de dynasia, esa falta de motivación debe ser constante y además, puede estar acompañada por los siguientes síntomas:

  • Necesidad de regresar a la cama, nada más habernos levantado.
  • Sensación constante de cansancio.
  • Preocupación al pensar que tenemos que salir de la cama.
  • Mal humor.
  • Falta de capacidad para realizar una tarea.
  • Irritabilidad.

En definitiva, está claro que levantarse no es tarea fácil en absoluto cuando el estrés se apodera de nosotros. Sin embargo, podemos hacerle frente y sacar lo mejor de nosotros para recuperarnos.

Cómo salir de las malas rachas - Cénit Psicología

¿Cómo salir de las malas rachas?

Lo primero que se debe hacer para salir de las malas rachas, es examinar la situación y activar las expectativas hacia un futuro inmediato. Para ello, es necesario renunciar a la idea de que debemos estar bien como antes a corto plazo.

Se puede definir como concepto de »malas rachas» a aquellos momentos en los que coinciden ciertos valores o vivencias negativas al mismo tiempo, que suelen comenzar con una pérdida o un problema un tanto difícil de resolver.

Después, a raíz de ese suceso, intervienen otras situaciones problemáticas y es entonces, cuando empezamos a sentir que estamos en una etapa en la que »todo nos sale mal». Lo más común, es que conduzcamos estos problemas a un principio de »mala suerte».

Para que este término sea correcto, la situación debe permanecer así durante un largo periodo de tiempo. Esto, lo que provoca es minar la vitalidad y sumergirnos en un estado de pesimismo, convierte nuestra visión de ver el mundo de una forma totalmente negativa.

Claves para salir de las malas rachas:

Aunque las malas rachas se caractericen porque todo parece ir mal o torcido, siempre hay un factor que es el foco central de dicho problema. Lo habitual es que coincida con el elemento que causó este estado, como por ejemplo la pérdida de un empleo, la muerte de un familiar o ser cercano, una ruptura o divorcio, un accidente, una enfermedad…

Para poder salir de este estado de malas rachas, lo más importante es identificar cuál es el elemento que más peso tiene ante los demás. Por lo general, dicho factor es precisamente el más difícil de resolver. Pero por otro lado, precisarlo nos ayuda a organizar las ideas y a diseñar las posibles soluciones.

Examina tu contexto mental:

Es importante que examines el contexto mental que examina el tener una época de malas rachas. Esto se refiere a las ideas asociadas a dicha dificultad. Por ejemplo, si tu pareja te pidió tiempo, es muy probable que asocies ese hecho con ideas como »fue mi culpa» o, por ejemplo, »nunca volveré a ser tan feliz».

En conclusión y como consejo, si quieres salir de esta etapa negativa, lo que debes hacer es transformar esas ideas no por las opuestas, sino por las más realistas.

¡Avanza! Da el paso:

Uno de los efectos más comunes de las malas rachas es quedarnos paralizados. Al principio, actuamos con dinamismo ante las situaciones complicadas, pero conforme va pasando el tiempo, la inacción se termina apoderando de nosotros. En muchas de las ocasiones esperamos incluso que »algo pase» y nos saque de tal situación.

Lo que debemos hacer es actuar, reajustar las expectativas y continuar el trayecto. Aunque muchos están equivocados pensando que la manera de resolver el problema es volver al estado anterior y no es así.

De hecho, nada será como antes y lo más probable, es que tengamos que comenzar de nuevo, en unas condiciones totalmente diferentes e incluso, que al principio no nos gusten.

Cómo se clasifican las drogas - Cenit Psicologia

Drogas: ¿cómo se clasifican?

 ¿Qué son las drogas?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) propone una definición de las drogas como: “toda sustancia que introducida en el organismo por cualquier vía de administración, produce de algún modo una alteración del natural funcionamiento del sistema nervioso central del individuo y además es susceptible de crear dependencia, ya sea psicológica, física o ambas”. Añade, también, que se tratan de sustancias que si se consumen pueden modificar la conciencia, el estado de ánimo o los procesos de pensamiento del sujeto.

Orígenes de su uso y consumo

No es una novedad resaltar que el ser humano, desde su existencia, ha estado muy a menudo ligado al consumo de sustancias que han podido afectar su sistema nervioso. Durante la Prehistoria fueron utilizadas con fines médicos o en rituales y, mucho tiempo después en la Antigua Grecia, tenían lugar orgías sagradas en las que se tomaban sustancias que provocaban visiones. Es importante también hablar del alcohol, que fue utilizado en la antigüedad por egipcios, griegos, romanos y hebreos, en muchas ocasiones ligado a la religión. En estos ejemplos, se observa cómo el hombre ha estado, casi siempre, vinculado al uso de este tipo de sustancias.

Clasificación

En cuanto a su clasificación, actualmente, existen multitud de ellas al respecto atendiendo a diversos factores: la legalidad o ilegalidad de la sustancia, su efecto en el sistema nervioso, según la vía de consumo, según su peligrosidad, según el tipo de dependencia que originan, etc.

Teniendo en cuenta el efecto que tienen sobre el sistema nervioso, por tratarse ésta de una de las categorías más utilizadas, se pueden agrupar de la siguiente manera:

  • Depresoras del sistema nervioso: son aquellas que disminuyen o retardan el funcionamiento del sistema nervioso central. Dentro de los efectos que producen encontramos: alteración de la concentración, provocan relajación, sensación de bienestar, sedación, apatía y disminución de la tensión. Algunos ejemplos serían los siguientes:
    – Alcohol.
    – Hipnóticos: pastillas para conciliar el sueño y barbitúricos.
    – Ansiolíticos: benzodiacepinas.
    – Opiáceos: heroína, morfina y metadona.
    – Tranquilizantes.
    – Inhalantes.
  • Estimulantes del sistema nervioso: se tratan de sustancia que producen una activación del sistema nervioso central provocando sensación de euforia y desinhibición. También encontramos síntomas de irritabilidad, cierta agresividad, disminución del sueño, dificultades en el control emocional, etc. En este grupo nos encontramos con:
    – Anfetaminas
    – Nicotina
    – Cocaína y otros derivados
    – Xantinas: cafeína teobromina
  • Sustancias psicodélicas o perturbadoras: producen distorsiones en las sensaciones y tienen una gran afectación sobre el estado de ánimo y los procesos de pensamiento. Aquí estarían recogidas:
    – Alucinógenos: LSD, mescalina, etc.
    – Cannabinoides: hachís, marihuana.
    – Éxtasis, ketamina.

Situación de nuestro país:

El informe de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, titulado Alcohol, tabaco y drogas ilegales en España (2015), considera que España es el quinto país de toda la Comunidad Europea con mayor consumo mensual de sustancias tras Francia, Dinamarca, Reino Unido e Italia; siendo el alcohol la droga más consumida en nuestro país, seguida del tabaco y los tranquilizantes.

 

Sandra Salas. Psicóloga General Sanitaria y Especialista en Mediación Civil y Mercantil.

Visita nuestro post anterior: »Menopausia y sexualidad: ¿cómo afecta a esta esfera de nuestra vida?»