Categoría: Adicciones: tipos y cómo solventarla

Cómo se clasifican las drogas - Cenit Psicologia

Drogas: ¿cómo se clasifican?

 ¿Qué son las drogas?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) propone una definición de las drogas como: “toda sustancia que introducida en el organismo por cualquier vía de administración, produce de algún modo una alteración del natural funcionamiento del sistema nervioso central del individuo y además es susceptible de crear dependencia, ya sea psicológica, física o ambas”. Añade, también, que se tratan de sustancias que si se consumen pueden modificar la conciencia, el estado de ánimo o los procesos de pensamiento del sujeto.

Orígenes de su uso y consumo

No es una novedad resaltar que el ser humano, desde su existencia, ha estado muy a menudo ligado al consumo de sustancias que han podido afectar su sistema nervioso. Durante la Prehistoria fueron utilizadas con fines médicos o en rituales y, mucho tiempo después en la Antigua Grecia, tenían lugar orgías sagradas en las que se tomaban sustancias que provocaban visiones. Es importante también hablar del alcohol, que fue utilizado en la antigüedad por egipcios, griegos, romanos y hebreos, en muchas ocasiones ligado a la religión. En estos ejemplos, se observa cómo el hombre ha estado, casi siempre, vinculado al uso de este tipo de sustancias.

Clasificación

En cuanto a su clasificación, actualmente, existen multitud de ellas al respecto atendiendo a diversos factores: la legalidad o ilegalidad de la sustancia, su efecto en el sistema nervioso, según la vía de consumo, según su peligrosidad, según el tipo de dependencia que originan, etc.

Teniendo en cuenta el efecto que tienen sobre el sistema nervioso, por tratarse ésta de una de las categorías más utilizadas, se pueden agrupar de la siguiente manera:

  • Depresoras del sistema nervioso: son aquellas que disminuyen o retardan el funcionamiento del sistema nervioso central. Dentro de los efectos que producen encontramos: alteración de la concentración, provocan relajación, sensación de bienestar, sedación, apatía y disminución de la tensión. Algunos ejemplos serían los siguientes:
    – Alcohol.
    – Hipnóticos: pastillas para conciliar el sueño y barbitúricos.
    – Ansiolíticos: benzodiacepinas.
    – Opiáceos: heroína, morfina y metadona.
    – Tranquilizantes.
    – Inhalantes.
  • Estimulantes del sistema nervioso: se tratan de sustancia que producen una activación del sistema nervioso central provocando sensación de euforia y desinhibición. También encontramos síntomas de irritabilidad, cierta agresividad, disminución del sueño, dificultades en el control emocional, etc. En este grupo nos encontramos con:
    – Anfetaminas
    – Nicotina
    – Cocaína y otros derivados
    – Xantinas: cafeína teobromina
  • Sustancias psicodélicas o perturbadoras: producen distorsiones en las sensaciones y tienen una gran afectación sobre el estado de ánimo y los procesos de pensamiento. Aquí estarían recogidas:
    – Alucinógenos: LSD, mescalina, etc.
    – Cannabinoides: hachís, marihuana.
    – Éxtasis, ketamina.

Situación de nuestro país:

El informe de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, titulado Alcohol, tabaco y drogas ilegales en España (2015), considera que España es el quinto país de toda la Comunidad Europea con mayor consumo mensual de sustancias tras Francia, Dinamarca, Reino Unido e Italia; siendo el alcohol la droga más consumida en nuestro país, seguida del tabaco y los tranquilizantes.

 

Sandra Salas. Psicóloga General Sanitaria y Especialista en Mediación Civil y Mercantil.

Visita nuestro post anterior: ”Menopausia y sexualidad: ¿cómo afecta a esta esfera de nuestra vida?”

Drogadicción causas consecuencias

Drogadicción. ¿Causa o consecuencia?

Actualmente, la Drogadicción está planteada desde un enfoque bio-psico-social, según el cual en el desarrollo de una adicción a cualquier sustancia adictiva intervienen factores de estos tres niveles: biológico, psicológico y social. Si bien es cierto que, en la práctica y a la hora de difundir información directa sobre las adicciones, se da más importancia al componente biológico (médico), sobre los otros dos. Leer más

Cigarrillo electrónico ¿Tabla de salvación o nueva adicción?

El cigarrillo electrónico surgió hace unos años como sustitutivo del pitillo convencional, en lo que se consideró, la solución definitiva para superar la adicción a la nicotina. La idea planteada fue el uso de este cigarrillo, con menor cantidad de nicotina y sustancias nocivas, para ir reduciendo gradualmente la adicción de las personas fumadoras.

Sin embargo, algo se ha hecho mal. No solo los fumadores habituales no han dejado de fumar, sino que resulta que hay un incremento de adictos al cigarrillo electrónico entre adolescentes que nunca antes habían probado el tabaco.

¿Cómo es esto posible?

Los cigarrillos electrónicos se perciben menos peligrosos y “más limpios” que el tabaco habitual. Sin embargo, no existen estudios científicos concluyentes que aseguren que el e-cig esté libre de nicotina. Es decir, nadie promete que no sea adictivo. Leer más

¿Existe la abstinencia al cannabis?

El cannabis (perteneciente al grupo de los cannabinoides), es una sustancia psicoactiva de composición lipídica. Tras ser consumida, queda almacenada en nuestro tejido adiposo o, dicho de manera coloquial, en nuestras reservas corporales de grasa, y se va liberando al organismo de manera paulatina.

Esta característica del cannabis hace que su cuadro de abstinencia no sea tan inmediato ni tan fuerte como pueda serlo, por ejemplo, el que asociamos a la cocaína.

¿Por qué?

Al cesar el consumo de cannabis tras un largo período de tiempo consumiéndolo, nuestro organismo sigue liberando el THC almacenado en el tejido adiposo.

Esto hace que el la abstinencia al cannabis no sea inmediata tras abandonar el consumo, sino entre 4 días después y una semana, cuando nuestro cuerpo ya ha liberado todo el THC que poseía, pues es ahí cuando realmente nos quedamos sin la sustancia y notamos su ausencia.

Al ser de manera gradual su eliminación, los síntomas pueden variar en función de cada persona. Normalmente suelen manifestarse como el efecto contrario al que se obtiene cuando se consumía.

Por esta manifestación subjetiva de los síntomas y la demora de aparición después de abandonar el consumo, es frecuente oír que no existe tal síndrome de abstinencia. En consecuencia, cuando los primeros síntomas aparecen, las personas recaen en el consumo.

En términos generales, los síntomas esperables de la abstinencia del cannabis son:

  1. Irritabilidad, rabia o agresividad.
  2. Nerviosismo o ansiedad.
  3. Dificultades para dormir, insomnio o pesadillas.
  4. Pérdida de apetito o de peso.
  5. Intranquilidad.
  6. Estado de ánimo deprimido.
  7. Síntomas físicos que llegan a provocar un nivel considerable de incomodidad: dolor abdominal, sudores, temblores, fiebre, escalofríos o cefalea.

 

Tales síntomas generan un malestar significativo para la persona que los padece y pueden deteriorar su funcionamiento en las áreas social, laboral, familiar u otras importantes.

Por último, estas manifestaciones no pueden explicarse por una enfermedad médica o por estar abstinente de otra sustancia.

 

A. Amores

Colaborador de CENIT Psicología