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La Psicología y los sueños

La Psicología y los sueños más comunes

Seguramente hayas tenido curiosidad por saber el significado del último sueño que tuviste. Recuerdos y fantasías. Todo se vuelve real en esos lugares y momentos, donde lo imposible se hace posible. Desde el punto de la Psicología, queremos explicarte qué significan algunos.

Se dice que soñamos durante toda la noche y que cada sueño, dura una media de entre 5 y 20 minutos aproximadamente, aunque olvidamos la mayoría de éstos.

Lauri Loewenberg, experta en Psicología, nos asegura que los detalles de los sueños no son aleatorios, sino que son como nuestro »segundo cerebro», ya que cosas que ignoramos o de las que no prestamos atención durante el día, aparecen en nuestros sueños por la noche.

A continuación, te contamos el significado de algunos sueños más comunes.

Caes al vacío

Este sueño, podría estar sujeto a un sentimiento de decepción. Posiblemente hayas experimentado un mal trago y te sientas defraudado. Según Lauri, si estamos caminando por una playa con un sol expléndido y de repente nos caemos en un agujero negro enorme gigante, quiere decir que algo en lo que depositábamos todas nuestras esperanzas, ha sido destruído.

Te persiguen

Si hay alguien que va detrás tuya cuando estás dormido, significa que hay algo que estás evitando hacer algo de tu día día, como por ejemplo, tareas pendientes en casa o en el trabajo.

Muerte

¿Cuántas veces has soñado que un familiar moría? Pues debes saber que en realidad lo que estás haciendo, es alargarle la vida a esa persona. Según la Psicóloga Lauri, el significado de este sueño, es que estás cerrando un capítulo de tu vida.

Infidelidades

¿Has soñado alguna vez que tu pareja te ponía los cuernos? Eso significa de que algo ocurre en tu relación sentimental que debes corregir. Posiblemente sientas que hay algo en la vida de tu pareja que está invadiendo el tiempo que deberías compartir juntos.

Razones por las que compras cosas que nunca utilizas

Razones por las que compras cosas que nunca utilizas

Si te has planteado las razones por las que compras coas que nunca utilizas, puede que te entre cierto remordimiento porque sientes que cambias de opinión al poco de adquirir cosas nuevas que con el paso del tiempo, has podido ver claramente que no le has dado ningún tipo de uso.

Y aunque se trata de una cuestión importante, debido a que forma parte de tu economía, tenemos una buena noticia: comprar cosas innecesarias es algo completamente normal.

Existen numerosos motivos por los que todos, en alguna etapa de nuestra vida, compramos más de lo que realmente necesitamos. No sólo ropa (éste es el ejemplo más común y evidente), sino otras cosas, cuyos ejemplos podrían ser más comida de la que vas a comer antes de que se caduque o se ponga mala, elementos decorativos que jamás decorarán tu casa, más libros de los que caben en tu estantería o de los que llegarás a leer…

Sensación de felicidad:

Para muchas personas, tener el último modelo de smartphone del mercado, conducir el coche más moderno o vestir a la última, es sinónimo de felicidad. Sin embargo, el ritmo de cambios que impone el mercado actual sólo les convierte en esclavos de las nuevas tendencias.

Marketing:

Aunque el ser humano intente hacerse inmune a los mensaje publicitarios, éstos siempre son capaces de acaparar la mente de sus clientes. Tras recibir numerosos mensajes publicitarios diariamente y escucharlos una y otra vez, consiguen atrapar de forma inconsciente nuevos clientes.

Afán de impresionar:

De acuerdo con la teoría de Maslow, cuando en una sociedad todas las necesidades básicas están satisfechas, la publicidad tiene como objetivo hacer creer que el resto de necesidades también son más que importantes. De esas necesidades secundarias salen que muchas personas decidan comprar la casa más grande, el coche más potente o el último móvil sólo para demostrar a los demás importancia, riqueza o éxito.

Envidia:

Nuestro cerebro realiza miles de comparaciones durante del día. Muchas de ellas son inconscientes. El problema ocurre cuando comparamos cosas materiales y se siente envidia de otras personas que se han podido permitir ciertos lujos. El afán por aparentar lleva a muchas personas que nunca se sienten satisfechas con lo que tienen, a vivir por encima de sus posibilidades.

Fobias - Cenit Psicología Rivas

Las fobias más raras jamás escuchadas.

Las fobias son temores irracionales a algo o a alguien. Conocemos las más habituales, como por ejemplo, aerofobia (miedo a volar), claustrofobia (miedo a los espacios cerrados), aracnofobia (miedo a las arañas) o hematofobia (miedo a la sangre), entre otras muchas…

Una fobia es un temor que paraliza a la persona que la sufre. Pueden acarrear otros problemas serios, como puede ser la ansiedad o la depresión, debido a que la persona que padece la fobia, no puede hacer frente a dicho miedo, lo que le desemboca en problemas emocionales.

Existen también otras fobias más desconocidas, que te contamos a continuación:

  • Fagofobia: Es el miedo por atragantarse o asfixiarse con comida o bebida.
  • Araquibutifobia: Se trata del miedo hacia los cacahuetes. No sólo hace referencia al consumo, sino también a las cáscaras y sus derivados, como puede ser la mantequila de cacahuete. El miedo se centra en el temor a que nos produzca una reacción alérgica o a que la mantequilla, se nos quede pegada por ejemplo, en el paladar.
  • Macrofobia: Es el miedo producido por las esperas. Ya sean las colas en el cine, en el banco, en el supermercado…
  • Genufobia: Miedo a las rodillas. Tanto verlas, como tocarlas. Las personas que padecen esta fobia evitan incluso, hablar de ellas.
  • Cacofobia: Miedo provocado por las cosas feas.
  • Caliginefobia: Es el miedo a la belleza, sobre todo, a la femenina.
  • Optonofobia: Es el miedo que sufren las personas cuando cierran los ojos y temen abrirlos nuevamente.
  • Cromentofobia: Aunque resulte extraño, hay personas que tienen miedo al dinero. Seguramente por los riesgos que conlleva tener elevadas cantidades.
  • Catoptrofobia: Es el miedo a mirarse en el espejo. Las personas que sufren esta fobia, evitan pasar por cualquier superficie que pueda reflejar su imagen.
  • Ostraconofobia: Es el miedo a comer marisco.
  • Lacanofobia: Es el miedo a comer verduras.
  • Consecontaleofobia: Es el miedo a comer o tocar palillos chinos.
  • Escriptofobia: Es el miedo a escribir delante de otra persona, aunque únicamente se trate de plasmar una simple firma.
  • Catisofobia: Es el miedo a sentarse o permanecer sentado. Esta fobia puede llegar a acarrear problemas físicos.
  • Eufobia: Miedo a recibir malas noticias.
Dejar de fumar no es tan difícil - Cénit Psicología Rivas

Dejar de fumar no es tan difícil

Dejar de fumar, no es tarea sencilla. En este artículo, hablamos de los aspectos pueden ayudarte a dejarlo.

Hoy en día, es un clásico ver a la gente fumar, e incluso, hay gente a quien le resulta atractivo el gesto, por eso hemos aprendido a convivir con esta droga, que genera tanta adicción. Ésta se demuestra por la necesidad de fumar y el autoengaño (»no lo dejo porque me gusta.»)

Para dejar de fumar, lo primero que debemos hacer es tener conciencia de que hay un problema y la sociedad este punto lo complica, dado que aproximadamente un 27% de la población residente en España, se declara fumadora.

Uno de los factores que hay que tener en cuenta es la edad de inicio de consumo. Normalmente, es habitual empezar a fumar en la adolescencia (etapa rebelde, instituto, presión social…) y eso a la larga, hace más difícil dejar de fumar.

Hay que tener en cuenta, que casi nunca se consigue dejar de fumar la primera vez que decidimos dejarlo. Hay muchas veces en las que son necesarios varios intentos, donde tendremos éxito y fracaso.

¿Qué puedo hacer para dejar de fumar?

  • Busca el momento oportuno: Tienes que estar convencido de que quieres dejarlo. Si dudas, acabarás fumando de nuevo. Las ganas de querer dejar el tabaco a un lado, tienen que ser superiores a las de fumar. Por eso, se aconseja hacerlo en un »buen momento» y no cuando estás travesando un mal momento o estás desanimado.
  • ¡Hazlo a tu manera!: Hay personas que consiguen dejar de fumar de golpe y otros en cambio, se ven en la obligación de hacerlo poco a poco. Un buen aliado para conseguirlo son las actividades que te mantienen distraído y concentrado. Lo ideal es ir eliminando los cigarros más fáciles de eliminar y dejar los imprescindibles. Cuando ya no estés en un momento de ansiedad por el cambio, será el momento de ir eliminando todos esos cigarrillos imprescindibles.
  • No sustituyas una adicción por otra: Muchas personas que dejan de fumar, se vuelven adictos a otras. Este hecho, provoca malestar consigo mismo, ya que se suele subir de peso y por eso mismo, mucha gente prefiere volver a fumar para no seguir cogiendo algunos kilitos de más.
  • Pide ayuda: Si crees que solo no puedes dejarlo, debes saber que existen numerosas terapias que pueden resultar eficaces para que estés concienciado del cambio, además de la necesidad de encontrar el momento oportuno para ello.

 

Mediciación o proceso judicial - CENIT PSICOLOGÍA

¿Mediación o Proceso Judicial?

¿Qué es la mediación?

La Mediación es un procedimiento de resolución de conflictos en el que dos o más partes se encuentran inmersas en el problema y trabajan con un profesional imparcial que facilita la comunicación y ayuda a que éstos generen sus propias soluciones para llegar a un entendimiento.

Se diferencia del proceso Judicial en el que no existe un tercero que tome la decisión por las partes, éstos son los protagonistas del proceso y el objetivo es encontrar una solución válida para ambos. Esto encaja con el lema de la mediación, ganar-ganar (“win-win) que expresa la finalidad de que las personas implicadas lleguen a un acuerdo satisfactorio para todas ellas.

¿Cuáles son sus ventajas?

Como ventajas del procedimiento podemos mencionar las siguientes:
–  Mejora la comunicación entre los miembros.
–  Reduce los conflictos entre las partes.
– Da lugar a acuerdos consensuados.
– Asegura la continuidad de las relaciones porque se refuerza la confianza entre las partes y en ellas mismas.
– Reduce costos económicos y sociales.
– Reduce el tiempo necesario para la resolución de conflictos.

La mediación supone un cambio en la modalidad de resolución de conflictos, que alienta la comunicación directa de los involucrados, desarrolla las habilidades de las personas para buscar sus propias respuestas y promueve la autonomía de la voluntad y la autogestión. Este procedimiento es idóneo cuando se trata de relaciones que van a perdurar en el tiempo ya que se lleva a cabo una exploración y comprensión de la evolución del conflicto.

En el Proceso Judicial, los abogados tienen una estrategia puramente legal, que no tiene en cuenta a las partes implicadas en el conflicto. Por este motivo, las soluciones que se plantean a través de este proceso, en muchas ocasiones, no responden a los intereses y necesidades de las partes, lo que produce que éstas se sientan insatisfechas.

Este proceso tiene un elevado coste. Es importante tener en cuenta que se pagarán los gastos del procedimiento, los honorarios de los profesionales que se requieran (abogado, procurador, etc), lo que encarece los costes. En mediación, sólo se abonan los honorarios del mediador, que se establecerán en función del número de sesiones que se necesiten, por lo tanto, supone una ganancia a nivel económico.

La duración de ambos procedimientos es también diferente. Por un lado, el proceso judicial emplea mucho más tiempo ya en él intervienen más personas. La duración puede extenderse de meses a años. Sin embargo, la mediación evoluciona en función de la colaboración de las partes y no se demora demasiado en el tiempo al establecerse el proceso en determinadas sesiones consensuadas entre las partes y el mediador.Por último, el coste emocional es menor en la mediación ya que facilita la comunicación entre las personas y el entendimiento del conflicto. Por estos motivos, es recomendable iniciar un procedimiento de estas características en lugar de judicializar los conflictos ya que, a largo plazo, los beneficios y la satisfacción van a ser mayores.

 

Sandra Salas. Psicóloga General Sanitaria y Especialista en Mediación Civil y Mercantil.

dysania - Cenit Psicología

Dysania: el por qué nos cuesta levantarnos

La dysania es un estado de conciencia alterado en el cual cuesta salir de la cama cuando suena el despertador y hay que levantarse. Por ejemplo, cuando tienes que levantarte para ir al trabajo y vas posponiendo tu alarma de forma sucesiva, es un ejemplo de dynasia, ya que el cuerpo te pide que sigas durmiendo porque no quiere entrar en movimiento.

Tras una noche de plácido sueño (sobre todo en los meses de invierno), empiezas a escuchar un sonido repetitivo que viene del reloj de tu mesilla de noche o de tu teléfono móvil. Sí, efectivamente se trata de tu despertador. Ha llegado la hora de levantarse, pero no tienes ni pizca de gana de salir de entre las sábanas.

Este fenómeno puede estar vinculado con diferentes trastornos del sueño. Puede ser debido al insomnio o a las alteraciones en el ciclo de sueño vigilia, aunque en un mayor número de casos, ocurre a personas que trabajan en turnos rotativos o que tienen preocupaciones que alteran y dificultan sus momentos de descanso.

La dynasia no es una enfermedad, sino un síntoma de que algo en nuestro organismo no funciona bien del todo, ya sea un tema emocional o físico. Por eso, esa sensación constante de cansancio o fatiga, como si no se hubiese dormido o descansado lo suficiente, puede desembocar en dynasia, un desorden que va acompañado de mal humor ante la imposibilidad de salir de la cama.

¿Cuáles son sus síntomas?

En primer lugar, cabe destacar que la dynasia es una falta de motivación por levantarse que se da esporádicamente. Para que se de un caso claro de dynasia, esa falta de motivación debe ser constante y además, puede estar acompañada por los siguientes síntomas:

  • Necesidad de regresar a la cama, nada más habernos levantado.
  • Sensación constante de cansancio.
  • Preocupación al pensar que tenemos que salir de la cama.
  • Mal humor.
  • Falta de capacidad para realizar una tarea.
  • Irritabilidad.

En definitiva, está claro que levantarse no es tarea fácil en absoluto cuando el estrés se apodera de nosotros. Sin embargo, podemos hacerle frente y sacar lo mejor de nosotros para recuperarnos.

Menopausia y sexualidad - Cenit Psicología

Menopausia y sexualidad: ¿cómo afecta a esta esfera de nuestra vida?

La menopausia constituye una etapa con multitud de cambios en la vida de las mujeres. Biológicamente, se caracteriza por la disminución de una serie de hormonas que provoca la desaparición de la ovulación, menstruación y de la capacidad de reproducción.

Sin embargo, los cambios van más allá de esto y se producen alteraciones en el físico, psicológicas y emocionales. La bajada en los niveles de estrógenos puede provocar que el deseo sexual se reduzca en gran medida en la mujer, al mismo tiempo que puede disminuir la lubricación vaginal.

Aumenta, por este motivo, la dificultad para la excitación y se puede producir cierta pérdida de sensibilidad, además de reducirse el interés sexual.

¿Cuáles son los síntomas emocionales?

Podemos mencionar en este apartado algunos de ellos:

– Cambios de humor e inestabilidad emocional.
– Síntomas depresivos como tristeza, apatía, cansancio…
– Dificultades de concentración.
– Síntomas de ansiedad.
– Irritabilidad.
– Baja autoestima.
– La disminución del deseo sexual, tal y como hemos explicado previamente.

Se puede apreciar que esta sintomatología es similar a la que padecemos en un proceso de duelo y es que, la pérdida definitiva de la capacidad reproductiva no deja de ser una pérdida que puede producir en algunas mujeress sentimientos de: impotencia, vacío, frustración y desesperanza.

Otros síntomas:

Además de los síntomas de corte más psicológico también es común que en la menopausia aparezcan:

– Dificultades en el control de la vejiga o incontinencia.
– Adelgazamiento de los huesos (osteoporosis)
– Sofocos e insomnio: suelen producirse habitualmente por las noches debido a la reducción de estrógenos, lo que afecta en gran medida al sueño.
–  Aumento de peso: en este período, se pierde masa muscular y se produce un aumento en los adipocitos. Para contrarrestar esto, es importante cuidar la dieta y los hábitos saludables como el ejercicio físico.

¿Por qué afecta a mi vida sexual?

Como hemos mencionado antes, se produce con la menopausia una bajada en los niveles de estrógenos que pueden ocasionar que el flujo sanguíneo a la vagina también se reduzca considerablemente. Todo esto puede afectar a la sensibilidad de la zona genital femenina al volverse los tejidos de la misma más finos. Otro de los resultados de la disminución del flujo sanguíneo es la afectación de la lubricación vaginal y los niveles de excitación, que también se reducen.

Las molestias durante el sexo aumentan y se dificulta el alcance del orgasmo debido a estos motivos. Al mismo tiempo, el cambio hormonal y la inestabilidad emocional pueden colaborar en la disminución de la libido.

Las circunstancias personales y el ámbito laboral pueden influir en esta situación ya que el estrés también es uno de los elementos que afectan al deseo sexual.

Si existen enfermedades físicas, consumo de tabaco o escasa actividad física en la mujer aumentan las probabilidades de experimentar la reducción de la libido.

¿Qué puedo hacer para mejorar esto?

  • Se puede recurrir a la terapia hormonal para contrarrestar los efectos. Un tratamiento médico a base de estrógenos que eleve los niveles de los mismos podría ayudar a que el deseo sexual no se viera tan afectado.
  • El uso de lubricantes también podría ser útil para facilitar las relaciones sexuales.
  • Incluir actividad física en nuestra vida cotidiana.
  • Consultar a nuestro médico para que nos informe de posibles tratamientos para
    el aumento de la libido.

 

Sandra Salas. Psicóloga General Sanitaria y Especialista en Mediación Civil y Mercantil.

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Violencia de género - Cenit Psicologia

Violencia de género

¿Qué es?

La violencia de género es un tema actual en la sociedad en la que vivimos. La Ley la define como “toda violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quiénes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia” (LO 1/2004).

¿Cómo identificarla?

Dentro de las manifestaciones de la violencia de género podemos destacar las siguientes:

 – Violencia física: se trata de un tipo de violencia muy visible, que se puede percibir de forma objetiva ya que deja marcas. Por este motivo, es la más fácilmente identificable y la que, debido a la reacción evidente del entorno,
puede ayudar a la víctima a tomar conciencia. Como ejemplos podemos hablar de: patadas, puñetazos, hematomas… bien empleando las manos, objetos o armas.

– Violencia psicológica: este tipo de violencia es más sutil y no se identifica con tanta claridad ya que muchas veces se produce en la intimidad. Palabras de desprecio, humillaciones y manipulación son sus elementos más característicos. Se emplean estrategias como la indiferencia, el silencio y cualquier elemento de control sobre la víctima.

– Violencia económica: ésta afecta, mayoritariamente, a los casos en los que la mujer depende económicamente de su pareja y se ejerce un control exhaustivo del uso que la mujer hace de del dinero. Actuaciones características de este tipo de violencias son: prohibirle el acceso a la economía, obligarla a entregarle todos sus ingresos, controlar los gastos que ésta hace de la tarjeta de crédito, pedirle que le enseñe los tickets de todas las compras que hace, etc.

– Violencia social: en estos casos el agresor limita cualquier contacto social que pueda tener su pareja ya sea con amigos, familiares, compañeros de trabajo impidiéndole ampliar su red de apoyo y provocando un distanciamiento y
posible ruptura de las relaciones sociales que la mujer tenía previamente.

– Violencia sexual: La Organización Mundial de la Salud (OMS) define este constructo como “cualquier acto dirigido contra la sexualidad de una persona y comprende situaciones como tocamientos, roces, agresiones, acoso sexual callejero, exhibicionismo o violaciones”. Se trata de un elemento extendido e invisible, ya que no se identifica con facilidad.

¿Por qué se mantiene el vínculo agresor-víctima?

El proceso de victimización no se produce de un día para otro, sino que empieza de forma muy sutil y escalonada provocando que la víctima no siempre sea consciente de la gravedad de la situación en la que se encuentra. Existen fases en este proceso que tienen una duración variable y se manifiestan de diferentes formas. Estas 4 fases se
denominan en su conjunto “ciclo de la violencia”, las cuales se van sucediendo unas a otras repitiéndose este proceso infinitas veces y dificultando la posibilidad de frenarlo.
Es la psicóloga americana Leonore Walke en el año 1979 quien plantea la división del clico en estas fases:

– Fase I: Fase de Calma. Esta fase destaca por ser un período de tranquilidad en la relación, no se detectan
grandes conflictos y existe la vivencia idílica de la pareja.

– Fase II: De acumulación de tensión. Se caracteriza por episodios que llevan a roces entre los miembros de la pareja, lo que hace que los sentimientos de hostilidad entre ellos aumenten poco a poco. Aquí da comienzo el maltrato psicológico orientado a ejercer conductas de control sobre la víctima con el objetivo de desestabilizarla. Es en este momento cuando existe la tendencia en la mujer de minimizar o negar la situación, de justificar la conducta violenta de su pareja y centrarse en las cualidades positiva que éste tiene.

– Fase III: De explosión. Se trata de la fase más corta e intensa de todas. Las consecuencias sobre la víctima en este momento son muy fuertes, tanto a nivel físico como psicológico. Entran en juego aquí las expectativas de cambio que la víctima tiene hacia su pareja y aparece también la culpa hacia sí misma.

– Fase IV: Luna de Miel. Esta fase tiene un poder importante en el ciclo de la violencia ya que es la responsable de que la víctima se mantenga en la situación. El agresor intenta compensar el daño ocasionado en la fase anterior e intenta demostrar a la víctima que va cambiar y que lo que pasó no volverá a repetirse. La mujer se aferra a esa expectativa de cambio y al arrepentimiento que él muestra, de ahí que no se produzca la ruptura.

Encontramos muestras de cariño constantes, atenciones, regalos e incluso el contacto con familiares y amigos de la víctima para intentar influir en el perdón de la misma. También es habitual que el agresor exponga que necesita ayuda de un profesional y le transmita a su pareja que no puede dejarle solo por ese motivo (esta es otra de las razones por las que, en muchos casos, deciden retomar la relación o incluso retiran alguna denuncia interpuesta).

La indefensión aprendida:

La teoría de la indefensión aprendida fue formulada por Seligman en 1975 y la define como el estado psicológico que se produce frecuentemente cuando los acontecimientos son incontrolables, cuando no podemos hacer nada para cambiarlos. Leonore Walker, mencionada previamente, teniendo en cuenta lo estudiado por Seligman y enfocándolo en la violencia de género planteó que el maltrato prolongado en el tiempo disminuye la motivación de la mujer a responder e intentar cambiar la situación. Se produce un debilitamiento en las habilidades de afrontamiento y se observa en la víctima un rol pasivo, llegando a considerar que no hay una salida, que nada va a cambiar. Unido a esto concurren sentimientos de incompetencia, frustración y estado depresivo que contribuyen al mantenimiento del problema.

 

Sandra Salas. Psicóloga General Sanitaria y Especialista en Mediación Civil y
Mercantil.

Redes Sociales - Cenit Psicología Rivas

Autoestima y Redes Sociales

En la actualidad, es habitual compartir momentos que vivimos a través de las Redes Sociales, plataformas como Instagram, Facebook y Twitter son algunas de las opciones que utilizamos para esta finalidad. Publicamos fotos, vídeos, reflexiones esperando un “me gusta” a cambio. ¿Con qué objetivo?

Las redes han cambiado la forma en la que nos relacionamos a nivel social. A día de hoy, se tratan de un elemento clave para estar conectados e informados de la vida de los otros las 24 horas del día, incluso sin conocerles ni haberles visto en persona. El problema comienza en el momento en el que su uso empieza a afectarnos en nuestro
bienestar psicológico, comportamiento y autoestima.

Es curioso observar el tipo de fotografías que compartimos, siempre mostrando nuestra mejor cara, el lugar al que nos hemos ido de vacaciones o cualquier momento asociado a una emoción positiva, creamos la apariencia de vida perfecta y de tener una autoestima alta, cuando la realidad es muy diferente.

En ocasiones, hemos podido notar que nos sentimos bajos de ánimo cuando revisamos estas Redes ya que el hecho de ver multitud de imágenes de rostros perfectos, cuerpos perfectos, lugares increíbles y platos de comida que no hemos probado afecta de forma notable a nuestra autoestima. Aquí entra la comparación, resulta complicado no comparar nuestro aspecto físico, nuestra vestimenta y, en general, nuestra forma de vida con los de las modelos, actores y actrices e influencers que todos conocemos.

Todas estas imágenes nos proponen un estilo de vida y un estereotipo de belleza difícilmente alcanzable que nos marca cómo deberíamos ser y cómo deberíamos vivir. Esto nos genera sensación de malestar y un concepto negativo de nosotros mismos al ver que no encajamos en estos prototipos. Viendo las publicaciones podemos fijarnos metas poco realistas y tener expectativas que sólo van a producirnos frustración e insatisfacción, ya que no son fácilmente alcanzables y, por lo tanto, nuestra autoestima disminuye considerablemente.

Es importante en estos momentos tomar conciencia de que las formas de vida de los personajes públicos y de la gente de a pie no son comparables, ya que el nivel de ingresos y las profesiones llevadas a cabo son diferentes. Esto no implica que nuestro estilo de vida sea peor, simplemente son distintos.

La población adolescente es la más vulnerable en este sentido llegando a desarrollar cierta adicción a las redes. Habitualmente, su autoestima se configura en función del número de “me gusta” que reciben al compartir sus fotos. Este refuerzo positivo obtenido de los otros ocasiona un sentimiento de aceptación social y de éxito que tiene un impacto directo en su autoestima. Por este motivo, se produce malestar y su autovalía se pone en entredicho cuando no obtienen el número de “likes” esperado.

Como conclusión final, es importante mencionar que las redes sociales son una excelente herramienta de comunicación con los demás y esa es exactamente su función, por lo que debemos controlar y limitar su uso de forma que no lleguen a afectarnos en la idea que tenemos de nosotros mismos y en nuestro concepto de valía personal.

 

Sandra Salas. Psicóloga General Sanitaria y especialista en Mediación civil y mercantil.

Cómo mejorar la autoestima en adolescentes y los mejores consejos para aumentar esa autoestima con psicología

Cómo mejorar la autoestima en adolescentes

Como hemos mencionado en anteriores ocasiones, la adolescencia es un período difícil, ya que este un niño deja de serlos para adentrarse en un mundo más  maduro. Es un período muy complicado en el cual los padres deben saber cómo orientar a sus hijos para que vayan por el buen camino y no se desvían hacia un lugar que no deseamos. También hay que establecer unos límites y saber cómo mejorar la autoestima en adolescentes.
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