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El peligro de ignorar tu estado emocional.

Superar una crisis emocional

Uno de los mayores problemas del ser humano, es que tenemos una habilidad excepcional para seguir adelante pase lo que pase. Muchas veces mantenemos esta actitud frente a los problemas cotidianos durante décadas sin permitirnos canalizar nada. Es por ello que a veces se produce una crisis emocional.

Por lo general lo percibimos como algo negativo, y es normal. Suele ser la consecuencia de habernos sentido mal durante mucho tiempo. Mientras lo padecemos nos sentimos mal y cuando le sucede a un ser querido, vemos cómo exterioriza su sufrimiento. No obstante, en muchas ocasiones son inevitables. Hay que padecerlos para procesar todo lo acumulado. En este artículo te explicamos por qué ocurren, de qué formas pueden exteriorizarse y cual es la mejor manera de pasar por ellos.

Qué es un colapso emocional

Entendemos por crisis nerviosa o emocional una especie de explosión repentina causada por sentimientos reprimidos. Lamentablemente, expresar lo que sentimos sigue siendo algo poco aceptado en muchos contextos sociales. A veces incluso entre amigos. Pasamos nuestros días absorbiendo estrés, conflictos con jefes, compañeros, parejas…

Compartir todo lo que estos problemas nos hacen sentir no nos parece una opción. Pasamos por todo esto durante mucho tiempo, muchas veces reaccionando con poco más que un pequeño tic en el ojo. Hasta que un día, para nuestra sorpresa y la de todos a nuestro alrededor, nuestra mente se rompe.

 

De qué formas puede exteriorizarse

Podemos exteriorizar todo lo que sentimos de diferentes formas: Quizá de repente no podemos levantarnos de la cama, caemos en una depresión, desarrollamos una ansiedad social que nos consume, dejamos de comer o comemos compulsivamente, perdemos el control de una parte de nuestro cuerpo o llevamos a cabo actos que difieren enormemente de cómo creíamos ser. (Debemos tener en cuenta, no obstante, que aun siendo nuestras acciones causa de un colapso emocional, seguimos siendo absolutamente responsables de todo lo que hagamos).

Estas y muchas otras consecuencias pueden darse a causa de una crisis emocional. Metafóricamente, es como si una parte de nosotros mismos que no controlamos bien atravesara un palo entre los radios de la rueda que nos hace funcionar.

 

Qué tendemos a hacer ante una crisis emocional

Como es de esperar, un problema de este tipo resulta un gran inconveniente para todos. Nuestro principal deseo cuando nos ocurre algo así es que se pase. Cuanto antes. Volver a la normalidad, poder ir al trabajo, sentirnos bien. Vivimos en la época de la inmediatez, y lo que más rápido puede subsanar esta urgencia que sentimos por recuperarnos es la medicación.

No obstante, el abuso de esta solución, sobretodo cuando son posibles otras opciones más tolerantes con nuestra fisiología y nuestras emociones, puede acarrear otras consecuencias: cuando aplacamos las consecuencias de un colapso emocional con medicamentos, estamos interrumpiendo el proceso de curación que nuestra propia mente nos ha impuesto.

 

Qué deberíamos hacer ante una crisis emocional

Una crisis emocional no deja de ser el intento de una parte de nuestra mente por inducir a la otra parte a un proceso de autodesarrollo que hasta el momento no ha sido posible. Es, dicho de otra manera, un periodo de recuperación que nuestra mente fuerza a través de la imposición de un estado que a nosotros nos parece de enfermedad.

 

Intentar no medicalizar el problema

El peligro de recurrir a los medicamentos, tal y como comentábamos anteriormente, es que interrumpimos este proceso natural de recuperación mediante la química. Antes de optar por esta solución, debemos considerar otras opciones. Existen, y aunque puede que sean menos inmediatas, son más tolerantes con nuestra fisiología y nuestros sentimientos.

La causa del problema ha sido el no permitirnos sentir. Al usar medicinas, de nuevo nos estamos negando la nececesidad procesar nuestras emociones.

Habrá casos, no obstante, en los que quizá los medicamentos sean indispensables, pero debemos dejar que ese juicio corra a cargo de un profesional; un psicólogo, psiquiatra o terapeuta.

 

Recurrir a un psicólogo o psicóloga

Ante todo de este tipo colapsos debemos aprender. El motivo por el que han ocurrido es porque quizá no hemos reflexionado durante años. La introspección y el autoanálisis es algo que se puede aprender. La terapia y la psicología es una herramienta fundamental para aprender a ser introspectivo. De esta manera, aprovecharemos estos periodos para comprendernos y extraer algo de un periodo difícil.

Un psicólogo o psicóloga es un profesional capaz de ayudarnos a entendernos a nosotros mismos. Es un guía cuya ayuda nos enseñará a hallar la raíz de lo que ha causado nuestro caso. Y, lo más importante, nos dará las claves para aceptar y procesar nuestras emociones sin hacer uso de medicamentos (excepto en casos más extremos en los que sea indispensable).

En CENIT Psicología Rivas contamos con un equipo de psicólogos preparados para escuchar tu caso personal y escucharte. Casi nunca se acude a consulta antes de que estos colapsos ocurran. Empezar a ir antes de que tengan cabida es una buena forma de trabajar en prevenirlos.

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