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Las diferencias entre el estrés y la ansiedad

¿Qué es realmente eso a lo que llamamos “tener ansiedad”? ¿Cuál es la diferencia entre estrés y ansiedad? ¿Sirven para algo? ¿Es malo sentirla? ¿Cómo nos la quitamos?

La sociedad actual se caracteriza por el ritmo vertiginoso del día a día. A cada momento debemos dar respuestas a múltiples tareas, tenemos que ir corriendo de un lado para otro o sacar tiempo para compaginar multitud de obligaciones. Nos exigimos dar respuestas inmediatas y acertadas hasta un punto en que parece que hemos olvidado cómo se descansa. Incluso hemos contagiado con las prisas nuestros momentos de ocio: vamos corriendo al cine por si acaso hay mucha cola y se acaban las localidades, nos queremos dar prisa en hacer las compras porque el centro comercial se llena, pitamos y gritamos porque no encontramos sitio para aparcar en el centro.

Así se entiende que cada vez más y más intenso, tengamos esa sensación que llamamos ansiedad. Pero, ¿qué es la ansiedad? ¿Es sólo una sensación? ¿Y qué es el estrés? ¿Son diferentes estrés y ansiedad? ¿Para qué sirven?

Algunos autores coinciden en definir estrés como la situación de tensión que se nos genera a las personas cuando debemos hacer frente a diversas tareas que nos requieren un esfuerzo y en las cuales nos implicamos. Es la activación que nos pone alerta y nos lleva a preocuparnos por hacer correctamente lo que debemos hacer.

Múltiples estudios han demostrado que a niveles medios, el estrés resulta adaptativo, porque “nos pone las pilas” para movilizarnos antes nuestras tareas.

La ansiedad está mas relacionada con la preocupación, la sensación desagradable de un peligro cuando, en realidad, aquello que nos preocupa o atemoriza ya ha pasado. Esta preocupación va a acompañada de una sensación de activación, de nervios.

Por eso, muchas veces decimos que estamos preocupados pero no sabemos por qué, o estamos nerviosos y no somos capaces de centrarnos en una tarea o quedarnos quietos sin darle vueltas y más vueltas a los pensamientos que, cuanto más pensamos, más nos agobian.

Con la cantidad de demandas a las que hoy en día debemos hacer frente, es fácil que en ocasiones nos veamos insuficientes para darles respuesta a todas: a fin de cuentas, tanto el tiempo disponible como nuestros recursos (económicos, físicos y mentales) son limitados.

Lo importante ante situaciones estresantes es, precisamente, utilizar los beneficios de los niveles medios de estrés, evitar que suba hasta un nivel en que nos paralice y aprovechar el torrente de motivación para ponernos manos a la obra. Ir avanzando en nuestras tareas nos va a generar una sensación de recompensa, de trabajo bien hecho fruto de nuestro esfuerzo y eso, además de reducir nuestra sensación de agobio, nos impulsará más aún con nuestras obligaciones.

En Cenit contamos con los mejores expertos para tratar tanto el estrés como la ansiedad. Consúltanos.

A.Amores (Colaborador)

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