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Dependencia emocional pareja - Cenit Psicologia Rivas Vaciamadrid

¿Por qué no puedo dejarle?

“El instinto social de los hombres no se basa en el amor a la sociedad, sino en el miedo a la soledad”Arthur Shopenhauer

¿Qué es la dependencia emocional?

El  sentirnos  queridos, deseados y  preocupados por otro ser provoca en  nuestro cerebro la misma sensación de placer que las drogas sintéticas. La gratificación  que obtiene el drogadicto del consumo de sustancias se reproduce biológicamente igual que el placer de sentirnos conectados con las personas amadas.

En ocasiones, este deseo de conexión se  convierte en una sensación destructiva llegando a transformar una  acción racional y positiva en una fuente de sentimientos negativos y patología.

Jorge Castelló (2010)  define este constructo como “un patrón  persistente de necesidades emocionales insatisfechas que se intentan cubrir desadaptativamente con otras personas”. Este autor, especializado en dependencia emocional y trastornos de personalidad, considera que se trata de un problema que produce que la persona “priorice el mundo de la pareja sobre cualquier otro, hasta el punto de anularse en exceso por las relaciones de pareja o vivirlas con una intensidad emocional normalmente negativa y desbordante”.

¿Cómo se manifiesta?

La dependencia emocional puede manifestarse de diversas maneras:

  • Suele haber una idealización de la figura de la pareja, generando unas expectativas no realistas de ella.
  • La persona dependiente tiene pánico a una posible ruptura por lo que invierte muchos esfuerzos en evitar que se produzca.
  • Esta persona, como hemos mencionado previamente, suele poner en primer lugar a su pareja, por delante de su grupo de amigos o familia, lo que, en ocasiones, puede producir un distanciamiento con estos.
  • Puede existir una falta de equilibrio en la relación. Un ejemplo de esto sería un miembro de la pareja que deja que siempre sea el otro el que toma las decisiones (cede mucho). En estos casos no solo sufre el dependiente emocional sino también su pareja. Ésta puede sentir presión y agobio ante el hecho, por ejemplo, de tener que estar localizable y disponible, del chantaje emocional…
  • Hay otras formas menos comunes de personas con dependencia emocional en las que pueden adquirir un rol dominante en lugar de sumiso. En estos casos, suelen ser habituales los celos, la violencia psicológica y, en general, conductas de control a la pareja, a la que trata como una “posesión”.
  • Suele apreciarse en estas personas una baja autoestima, cambios bruscos de estado de ánimo, miedo al cambio, incapacidad para poner límites en ciertas relaciones y dificultades para decir no.

¿Cuáles pueden ser las causas?

La mayoría  de los estudios  asocian esta problemática a un estilo de crianza parental autoritario en el que no se le otorga al niño la  capacidad de desarrollar comportamientos independientes y autónomos. En lugar de esto, se le sobreprotege evitando todo acto de construcción de su ser por sí mismo.  

En esta línea, las personas se han formado esquemas sobre sí mismos y sobre la interacción y el establecimiento de vínculos con los otros desadaptativos, a causa de relaciones afectivas insatisfactorias en las primeras etapas de la vida. Estos esquemas constituyen la forma en la que vemos e interpretamos el mundo y son aprendidos en la infancia a través de nuestras figuras de referencia. En gran medida van a influir en nuestras expectativas y en nuestros comportamientos y emociones.

Este concepto suele estar ligado también a una autoestima baja. Las personas dependientes suelen tener un locus de control externo, esto hace referencia a que la persona cree que su comportamiento (o en este caso la autoestima) está condicionado por causas como: la suerte, los otros, etc, lo que le sitúa en un rol pasivo e inmóvil. Por ello, necesitan que sea otra persona que les valide y les dé cierto reconocimiento..

El refuerzo intermitente juega un papel clave en la dependencia emocional ya que el individuo recibe estímulos que le generan bienestar de forma intermitente. Esto produce que experimente las emociones con mucha intensidad, como una montaña rusa. Este tipo de reforzamiento es el más efectivo para incrementar y mantener conductas deseadas a largo plazo, de ahí el enganche que sienten estas personas por la pareja.

Consecuencias a largo plazo

Se producen en la persona dependiente sentimientos de insatisfacción y síntomas ansioso-depresivos. El dependiente nunca llega a ser feliz y llega a sentir cierto desprecio por sí mismo ante el hecho de mantenerse en una relación en la que no es tratado como se merece.

Otra de las consecuencias más habituales es el distanciamiento que se produce con amigos y familiares. Éstos intentan hacerle ver a la persona que no se encuentra en una relación sana y positiva, por lo que el dependiente reacciona a la defensiva y pueden producirse situaciones de conflicto que provocarán una ruptura o cierto aislamiento.

En general, las consecuencias de la dependencia emocional se basan en la afectación y el deterioro de muchas áreas de la vida de la persona, tales como el ámbito laboral (puede dejar de lado sus responsabilidades por priorizar las necesidades de la pareja), social, familiar y personal.

¿Qué se puede hacer al respecto?

Es importante iniciar tratamiento psicológico para frenar esta problemática y que la persona recupere poco a poco su propia vida. Es necesario que la persona reconozca que tiene un problema y decida pedir ayuda, sin embargo, esto es complicado ya que se trata de una adicción y lo más habitual es encontrar excusas para justificar la situación en la que se encuentra y su comportamiento.

A nivel familiar, lo óptimo sería que el dependiente recibiera su apoyo sin fomentar en ningún momento el mantenimiento de la relación de desequilibrio. Es decir, no abandonar al dependiente pero tampoco reforzar ese estilo de relación.

En conclusión, la intervención del psicólogo en esta problemática es indispensable para la ruptura de las dinámicas destructivas en la pareja y para que el dependiente tome conciencia de lo que está ocurriendo y tome un papel activo en su proceso de cambio.

 

Sandra Salas. Psicóloga General Sanitaria y Especialista en Mediación Civil y Mercantil.

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