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Celos: ¿cómo hacer que el pasado de mi pareja no me afecte?

¿Cómo hacer que el pasado de tu pareja no te afecte?

Los celos son sentimientos que experimenta una persona cuando sospecha que la persona amada siente amor o cariño por otra, o cuando siente que otra persona prefiere a una tercera en lugar de a ella. Éstos pueden empeorar la calidad de una relación con tu pareja, pero… ¿qué hacer si los celos son por las relaciones pasadas de tu novio/a?

Empiezas una relación en la que todo es de color de rosa: os comunicáis bien, disfrutáis de vuestro tiempo juntos, compartís viajes… Pero un día llega la conversación en la que todo se turbe: Habláis del pasado, de vuestras relaciones anteriores, de sentimientos pasados y descubres una parte de tu pareja que hasta ahora desconocías.

Aunque sabías perfectamente que previamente había tenido pareja antes de estar contigo, conoces ciertos matices que te desestabilizan y crean en ti una serie de dudas que antes de esa conversación no te habías planteado. Aquí es donde entran en juego los celos que mencionábamos anteriormente.

CONSECUENCIAS:

¿Qué consecuencias comporta hablar sobre relaciones anteriores?

  1. Decepción por tu novio/a: Descubres cosas que no te gustan de tu pareja por curiosidades y preguntas de lo que ha vivido durante su pasado.
  2. Inseguridad hacia uno mismo: Cuando sabes que tu pareja actual ha tenido pareja con anterioridad, ansias por ver fotos, cómo era la convivencia, cómo eran las relaciones sexuales…
  3. Miedos de futuro: Probablemente antes de esa conversación no te considerabas una persona celosa, pero ahora es inevitable tener miedo a que tu pareja retome la relación con su ex, vuelva a sentir algo o incluso, que nunca haya dejado de hacerlo y siga estando enamorado/a de la otra persona.

¿CÓMO PUEDO ACTUAR?

¿Qué puedo hacer para dejar a un lado los celos?

  1. Haz frente a la realidad: Aunque te resulte impactante lo que te ha contado tu pareja, al fin y al cabo forma parte de su pasado y no de la situación que estáis viviendo actualmente.
  2. Deja de preguntar: Cuantos más detalles y dudas resueltas, más difícil te resultará dejar de pensar en ello.
  3. Analiza por qué te afecta tanto: Sólo piensa que el pasado de tu pareja no lo puedes controlar porque tú no estabas allí.
  4. Vive el momento actual: Si tu pareja ha decidido estar contigo y no con su ex, es en lo único que tienes que pensar. El pasado queda atrás y ahora su realidad eres tú. Por lo que disfruta de tu relación, cárgala de momentos inolvidables y vive experiencias únicas e irrepetibles.
Fobias - Cenit Psicología Rivas

Las fobias más raras jamás escuchadas.

Las fobias son temores irracionales a algo o a alguien. Conocemos las más habituales, como por ejemplo, aerofobia (miedo a volar), claustrofobia (miedo a los espacios cerrados), aracnofobia (miedo a las arañas) o hematofobia (miedo a la sangre), entre otras muchas…

Una fobia es un temor que paraliza a la persona que la sufre. Pueden acarrear otros problemas serios, como puede ser la ansiedad o la depresión, debido a que la persona que padece la fobia, no puede hacer frente a dicho miedo, lo que le desemboca en problemas emocionales.

Existen también otras fobias más desconocidas, que te contamos a continuación:

  • Fagofobia: Es el miedo por atragantarse o asfixiarse con comida o bebida.
  • Araquibutifobia: Se trata del miedo hacia los cacahuetes. No sólo hace referencia al consumo, sino también a las cáscaras y sus derivados, como puede ser la mantequila de cacahuete. El miedo se centra en el temor a que nos produzca una reacción alérgica o a que la mantequilla, se nos quede pegada por ejemplo, en el paladar.
  • Macrofobia: Es el miedo producido por las esperas. Ya sean las colas en el cine, en el banco, en el supermercado…
  • Genufobia: Miedo a las rodillas. Tanto verlas, como tocarlas. Las personas que padecen esta fobia evitan incluso, hablar de ellas.
  • Cacofobia: Miedo provocado por las cosas feas.
  • Caliginefobia: Es el miedo a la belleza, sobre todo, a la femenina.
  • Optonofobia: Es el miedo que sufren las personas cuando cierran los ojos y temen abrirlos nuevamente.
  • Cromentofobia: Aunque resulte extraño, hay personas que tienen miedo al dinero. Seguramente por los riesgos que conlleva tener elevadas cantidades.
  • Catoptrofobia: Es el miedo a mirarse en el espejo. Las personas que sufren esta fobia, evitan pasar por cualquier superficie que pueda reflejar su imagen.
  • Ostraconofobia: Es el miedo a comer marisco.
  • Lacanofobia: Es el miedo a comer verduras.
  • Consecontaleofobia: Es el miedo a comer o tocar palillos chinos.
  • Escriptofobia: Es el miedo a escribir delante de otra persona, aunque únicamente se trate de plasmar una simple firma.
  • Catisofobia: Es el miedo a sentarse o permanecer sentado. Esta fobia puede llegar a acarrear problemas físicos.
  • Eufobia: Miedo a recibir malas noticias.
dysania - Cenit Psicología

Dysania: el por qué nos cuesta levantarnos

La dysania es un estado de conciencia alterado en el cual cuesta salir de la cama cuando suena el despertador y hay que levantarse. Por ejemplo, cuando tienes que levantarte para ir al trabajo y vas posponiendo tu alarma de forma sucesiva, es un ejemplo de dynasia, ya que el cuerpo te pide que sigas durmiendo porque no quiere entrar en movimiento.

Tras una noche de plácido sueño (sobre todo en los meses de invierno), empiezas a escuchar un sonido repetitivo que viene del reloj de tu mesilla de noche o de tu teléfono móvil. Sí, efectivamente se trata de tu despertador. Ha llegado la hora de levantarse, pero no tienes ni pizca de gana de salir de entre las sábanas.

Este fenómeno puede estar vinculado con diferentes trastornos del sueño. Puede ser debido al insomnio o a las alteraciones en el ciclo de sueño vigilia, aunque en un mayor número de casos, ocurre a personas que trabajan en turnos rotativos o que tienen preocupaciones que alteran y dificultan sus momentos de descanso.

La dynasia no es una enfermedad, sino un síntoma de que algo en nuestro organismo no funciona bien del todo, ya sea un tema emocional o físico. Por eso, esa sensación constante de cansancio o fatiga, como si no se hubiese dormido o descansado lo suficiente, puede desembocar en dynasia, un desorden que va acompañado de mal humor ante la imposibilidad de salir de la cama.

¿Cuáles son sus síntomas?

En primer lugar, cabe destacar que la dynasia es una falta de motivación por levantarse que se da esporádicamente. Para que se de un caso claro de dynasia, esa falta de motivación debe ser constante y además, puede estar acompañada por los siguientes síntomas:

  • Necesidad de regresar a la cama, nada más habernos levantado.
  • Sensación constante de cansancio.
  • Preocupación al pensar que tenemos que salir de la cama.
  • Mal humor.
  • Falta de capacidad para realizar una tarea.
  • Irritabilidad.

En definitiva, está claro que levantarse no es tarea fácil en absoluto cuando el estrés se apodera de nosotros. Sin embargo, podemos hacerle frente y sacar lo mejor de nosotros para recuperarnos.

Cómo salir de las malas rachas - Cénit Psicología

¿Cómo salir de las malas rachas?

Lo primero que se debe hacer para salir de las malas rachas, es examinar la situación y activar las expectativas hacia un futuro inmediato. Para ello, es necesario renunciar a la idea de que debemos estar bien como antes a corto plazo.

Se puede definir como concepto de ”malas rachas” a aquellos momentos en los que coinciden ciertos valores o vivencias negativas al mismo tiempo, que suelen comenzar con una pérdida o un problema un tanto difícil de resolver.

Después, a raíz de ese suceso, intervienen otras situaciones problemáticas y es entonces, cuando empezamos a sentir que estamos en una etapa en la que ”todo nos sale mal”. Lo más común, es que conduzcamos estos problemas a un principio de ”mala suerte”.

Para que este término sea correcto, la situación debe permanecer así durante un largo periodo de tiempo. Esto, lo que provoca es minar la vitalidad y sumergirnos en un estado de pesimismo, convierte nuestra visión de ver el mundo de una forma totalmente negativa.

Claves para salir de las malas rachas:

Aunque las malas rachas se caractericen porque todo parece ir mal o torcido, siempre hay un factor que es el foco central de dicho problema. Lo habitual es que coincida con el elemento que causó este estado, como por ejemplo la pérdida de un empleo, la muerte de un familiar o ser cercano, una ruptura o divorcio, un accidente, una enfermedad…

Para poder salir de este estado de malas rachas, lo más importante es identificar cuál es el elemento que más peso tiene ante los demás. Por lo general, dicho factor es precisamente el más difícil de resolver. Pero por otro lado, precisarlo nos ayuda a organizar las ideas y a diseñar las posibles soluciones.

Examina tu contexto mental:

Es importante que examines el contexto mental que examina el tener una época de malas rachas. Esto se refiere a las ideas asociadas a dicha dificultad. Por ejemplo, si tu pareja te pidió tiempo, es muy probable que asocies ese hecho con ideas como ”fue mi culpa” o, por ejemplo, ”nunca volveré a ser tan feliz”.

En conclusión y como consejo, si quieres salir de esta etapa negativa, lo que debes hacer es transformar esas ideas no por las opuestas, sino por las más realistas.

¡Avanza! Da el paso:

Uno de los efectos más comunes de las malas rachas es quedarnos paralizados. Al principio, actuamos con dinamismo ante las situaciones complicadas, pero conforme va pasando el tiempo, la inacción se termina apoderando de nosotros. En muchas de las ocasiones esperamos incluso que ”algo pase” y nos saque de tal situación.

Lo que debemos hacer es actuar, reajustar las expectativas y continuar el trayecto. Aunque muchos están equivocados pensando que la manera de resolver el problema es volver al estado anterior y no es así.

De hecho, nada será como antes y lo más probable, es que tengamos que comenzar de nuevo, en unas condiciones totalmente diferentes e incluso, que al principio no nos gusten.

Cuando perdemos el sentido

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.” Viktor Frankl

 

¿Qué es el vacío existencial?

El experimentar que la propia vida tiene sentido es un pilar fundamental para el bienestar psicológico de las personas. Va ligado al cumplimiento de metas vitales, a una visión positiva de la vida, del futuro y de uno mismo.

Cuando no alcanzamos este estado, se pueden originar sentimientos de frustración y desesperanza ante la duda sobre el sentido de la vida. Esto es lo que denominamos  “vacío existencial”, que se manifiesta en sentimientos y expectativas sobre el futuro. Están caracterizados por la apatía, el cansancio, la falta de ilusión, la sensación de inutilidad y de pérdida de control de la vida, la soledad y la sensación de estar desconectado del mundo.

¿Cuáles pueden ser las causas?

La pérdida de un ser querido suele ser uno de los desencadenantes más habituales de la sensación de vacío. Esta pérdida puede haberse producido bien por fallecimiento o bien por ruptura o separación.

La sensación de vacío también puede originarse ante cambios repentinos que trastoquen la estructura vital de la persona: la pérdida del puesto de trabajo, la mudanza a otra ciudad o país o una enfermedad, son algunos ejemplos. La incertidumbre generada por este tipo de situaciones produce una sensación de pérdida de control que requiere de la reestructuración de los planes de vida del individuo.

¿Qué solemos hacer para llenarlo?

Nuestra reacción natural cuando experimentamos malestar o una emoción de estas características es esconderla, evitarla, hacer como que no está ahí y bloquearla. Sin embargo, esta estrategia sólo resulta efectiva a corto plazo ya que, al igual que cuando metemos la suciedad bajo la alfombra no estamos haciéndola desaparecer, la estamos ocultando, pero sigue ahí.

En algunas ocasiones, utilizamos otro tipo de estrategias que también calman de forma temporal el vacío y de las que obtenemos un beneficio inmediato. Entre ellas, destacamos: la comida, las compras, el alcohol, etc. Éstas tampoco resultan efectivas ya que no están solucionando el problema si no manteniéndolo. En ocasiones, incluso llegan a producir una situación de dependencia que dificulta aún más que dejemos de tener ese sentimiento de vacuidad.

¿Qué debemos hacer cuando lo experimentamos?

Como actuaciones que podemos llevar a cabo para entender y dar salida a ese vacío que sentimos se pueden reseñar las siguientes:

  • Plantearnos objetivos a corto y medio plazo que sean realistas y alcanzables. Esto hará más probable que la persona se sienta motivada, con mayor ilusión y ganas de seguir adelante.
  • Encontrar tiempo para realizar actividades o hobbies que disfrutemos, ya sea solos o en compañía de otros.
  • Reflexionar sobre cuáles son las circunstancias que pueden estar influyendo en que nos sintamos así.
  • Evitar compararnos con los otros y aceptar que las personas somos diferentes y que cada vida es única.
  • Expresar las emociones que estamos sintiendo, sacarlas al exterior a través de los recursos con los que más conectemos: escritura, música, pintura, hablar con un amigo/a cercano, etc.
  • Pedir ayuda a un psicólogo/a si lo consideramos necesario.