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El entrenamiento cerebral en la ansiedad

Recientes investigaciones demuestran cómo el entrenamiento cerebral llega a ser una técnica prometedora en aquellos casos en los que predomina la ansiedad.

¿Sabes en realidad en qué consiste dicha reacción? ¿Habías oído hablar de este tipo de terapia? ¿Te has preguntado alguna vez si existen otras soluciones más allá de los fármacos?

Sobre todas estas cuestiones vamos a detenernos a continuación. Así que, si quieres estar al corriente de las últimas novedades, no dejes de leer. ¡Te lo contamos!

¿Qué sabemos de la ansiedad?

En primer lugar y como ya hacía el eminente psicólogo David H. Barlow en 1988, es importante definir qué implica exactamente esta emoción. Para ello conviene diferenciarla del miedo, el cual:

  • Supone una alarma primitiva ante la presencia de un peligro específico.
  • Se caracteriza por un elevado nivel de activación.
  • Genera una respuesta de lucha-huida que resulta adaptativa.

Por su parte, la ansiedad también supone una anticipación tensa y desagradable de una amenaza que se percibe como incontrolable, pero:

  • Su origen es más difuso, ya que se trata de un estado generalizado que se asocia a cualquier evento.
  • Conlleva dificultades para identificar lo que motiva el malestar o la naturaleza del suceso anticipado.
  • Se manifiesta con notables diferencias individuales. Incluso en el mismo sujeto en distintos momentos.
  • Centra la atención en uno mismo de un modo que impide una adaptación adecuada al entorno.

¿Cuándo actuar?

Sentir un cierto nivel de ansiedad consiste en una experiencia natural en la mayoría de las ocasiones. Como seres humanos realizamos de forma constante valoraciones de los distintos acontecimientos que vivimos. Esta es una conducta necesaria para responder ante las múltiples demandas que el ambiente nos lanza.

Por tanto, hablar de un estado en el que no existen las preocupaciones o la inquietud ante determinadas circunstancias representaría un objetivo poco realista que, además, nos situaría en una clara posición de vulnerabilidad.

Por ejemplo, pensemos por un instante en los hombres primitivos. ¿Quién sobrevivía? ¿Aquel que pasaba las horas tumbado al sol o ese otro que permanecía alerta a los peligros? Quizás, al contestar, obtengamos algunas interesantes conclusiones…

Ahora bien, si esta reacción de alarma ocurre de manera continuada, en el día a día comenzarán a predominar señales como el deseo de escape o evitación, la taquicardia, la sudoración, la angustia al adelantarnos a los hechos o las ideas recurrentes sobre un tema.

Así, llega un punto en que estos comportamientos acaban produciendo malestar y afectando a las actividades cotidianas. Es, entonces, cuando resulta clave actuar. La ayuda profesional es, sin duda, el primer paso para abordar el problema.

Aplicando el entrenamiento cerebral en la ansiedad

Detectar los síntomas ansiosos no es, sin embargo, un trabajo sencillo. Una buena parte de tales características aparece también en otros cuadros, como es el de la depresión.

De hecho, como indica un artículo publicado por el profesor Corydon Hammond (Universidad de Utah, EEUU), existen sólidas evidencias que revelan las predisposiciones biológicas presentes en dichos trastornos (ansiedad y depresión). Las ondas eléctricas con las que se desenvuelve el sistema nervioso central son justo una de dichas variables orgánicas.

En este sentido, diferentes estudios han hallado que el entrenamiento cerebral modifica ciertas funciones cognitivas, logrando mejorías en casos como el de la ansiedad. Con esta técnica, más comúnmente conocida como neurofeedback, la persona aprende a regular la propia actividad mental.

Es más, el éxito percibido en la ejecución de la tarea juega un papel fundamental para conseguir avances significativos. Así lo señala un experimento del Centro de Investigación Cerebral de la Universidad de Mercer (EEUU).

¿Alguna pregunta?

El entrenamiento cerebral en la ansiedad se presenta, por tanto, como un valioso recurso a la hora de combinar la terapia psicológica con tratamientos alternativos a la medicación.

No obstante, es probable que, tras esta lectura, hayan quedado varios aspectos por aclarar o que, incluso, te estés planteando nuevos interrogantes.

Si, además, sientes que necesitas ayuda o asesoramiento en tales cuestiones, no dejes de ponerte en contacto con Cenit Psicología. Nos gustará conocerte y escuchar tu historia. ¡Hasta pronto!

Bibliografía
  • Barlow, D. H. (1988). Anxiety and its disorders: The nature and treatment of anxiety and panic. New York: Guilford Press.
  • Hammond, D. C. (2005). Neurofeedback Treatment of Depression and Anxiety. Journal of Adult Development, 12(2–3), 131–137. https://doi.org/10.1007/s10804-005-7029-5
  • Moore, N. C. (2000). A Review of EEG Biofeedback Treatment of Anxiety Disorders. Clinical Electroencephalography, 31(1), 1–6. https://doi.org/10.1177/155005940003100105
  • Weerdmeester, J., van Rooij, M. M., Engels, R. C., & Granic, I. (2020). An Integrative Model for the Effectiveness of Biofeedback Interventions for Anxiety Regulation: Viewpoint. Journal of medical Internet research, 22(7), e14958. https://doi.org/10.2196/14958

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